Santa Marta es mencionada en los Evangelios de Lucas y Juan, donde se la presenta como la hermana de María y Lázaro, residentes en Betania, una pequeña localidad cercana a Jerusalén1,2.
La Hospitalidad en Betania
El Evangelio de Lucas describe un episodio clave en el que Jesús visita la casa de Marta1. Ella se afana en preparar y servir, mostrando una gran solicitud por atender a su huésped2. En este pasaje, Marta se preocupa por los muchos quehaceres domésticos, mientras su hermana María se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra1,3. Marta, sintiéndose abrumada, le pide a Jesús que le diga a María que la ayude3,4. La respuesta de Jesús, «Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas, pero una sola es necesaria. María ha escogido la parte mejor, que no le será quitada» (Lucas 10:41-42), subraya la importancia de la atención espiritual y la escucha de la Palabra de Dios3,4,5. Sin embargo, esta respuesta no condena la actividad de Marta, sino que enfatiza la necesidad de que el servicio esté imbuido del espíritu de contemplación6.
El Papa Juan Pablo II, en 1980, destacó que este pasaje enseña dos lecciones: la primera, la importancia fundamental e insustituible de escuchar la Palabra de Dios; la segunda, que no debe haber contraste entre acción y contemplación5. Teresa de Ávila también reflexionó sobre este pasaje, sugiriendo que la comunidad cristiana necesita tanto a las «Martas» que sirven como a las «Marías» que contemplan, y que la verdadera humildad radica en estar dispuesto a lo que el Señor desee de uno7.
La Resurrección de Lázaro
El Evangelio de Juan presenta a Marta en un momento de profunda fe durante la enfermedad y muerte de su hermano Lázaro1,2. Cuando Jesús llega a Betania, Marta sale a su encuentro y le expresa su dolor, pero también su convicción: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto»1. En este diálogo, Marta pronuncia una de las confesiones de fe más significativas en el Nuevo Testamento: «Yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que ha de venir a este mundo» (Juan 11:27)8,9. Esta declaración de fe precede al milagro de la resurrección de Lázaro, demostrando la profunda confianza de Marta en la divinidad de Jesús y su poder sobre la vida y la muerte1,9.
La Cena en Betania
Juan también menciona a Marta en la cena que se ofrece a Jesús en Betania antes de su entrada triunfal en Jerusalén, donde «Marta servía» (Juan 12:2)1. Este pasaje refuerza su imagen de mujer dedicada al servicio y la hospitalidad1. Aunque existen algunas dificultades en la armonización de los relatos sinópticos y joánicos sobre esta cena, la presencia de Marta sirviendo es un elemento constante1.
