Paula nació en Roma el 5 de mayo del año 347 d.C.1. Su linaje era ilustre, ya que por parte de madre descendía de los Escipiones, los Gracos y Paulo Emilio, mientras que su padre afirmaba descender de Agamenón1,2. Se casó con Toxocio, con quien tuvo un hijo, también llamado Toxocio, y cuatro hijas: Blesila, Paulina, Eustoquio y Rufina1,3. Durante su matrimonio, Paula fue un ejemplo de virtud, y tanto ella como su esposo edificaron a Roma con su buen ejemplo1. Sin embargo, su virtud no estaba exenta de un cierto apego al mundo, casi inseparable de su elevada posición social1.
A la edad de treinta y dos años, en el año 379 d.C., su esposo Toxocio falleció1,3. Su dolor fue inicialmente desmedido, pero su amiga Santa Marcela, una viuda que llevaba una vida penitencial en Roma, la animó a dedicarse por completo a Dios1. Este encuentro fue decisivo para Paula, quien, influenciada por Marcela y su grupo, se convirtió en un modelo de viudas cristianas3. A partir de entonces, Paula adoptó un estilo de vida austero: su comida era sencilla, no bebía vino, dormía en el suelo sobre un cilicio y renunció a toda vida social y diversión1. Todo lo que pudo disponer de sus bienes lo entregó a los pobres1,4.
