Prisca es la forma latina de un nombre que también aparece como Priscila. La semejanza entre ambos nombres y su presencia en antiguas tradiciones romanas dio lugar a que distintas mujeres acabaran asociadas entre sí. Sin embargo, los datos conservados no permiten afirmar que todas las menciones se refieran a una sola persona.1
En particular, la mártir romana venerada en enero no debe identificarse sin reservas con Priscila -o Prisca-, esposa de Aquila y colaboradora de san Pablo. El Nuevo Testamento presenta a esta última como una cristiana activa en la vida de la Iglesia naciente, pero no relata su martirio ni la relaciona de forma concluyente con la mártir de la vía Salaria.1,2


