Culto público al Santísimo Sacramento expuesto
El carisma propio de Rafaela María se articula con fuerza en el culto público al Santísimo Sacramento expuesto. El instituto lo practica con una finalidad clara: la reparación por las ofensas cometidas contra el amor de Cristo.,
La misma enseñanza resalta el carácter central de la adoración eucarística en su espiritualidad: Rafaela María no colocó el culto como un complemento devocional, sino como eje de su vida y de la formación que impartía.
El Papa Pablo VI describió esta dimensión como rasgo típico de Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, hasta el punto de que la fundadora tomó decisiones urgentes -difíciles y dolorosas- para mantener el lugar propio de la adoración eucarística en la regla.
Apostolado pedagógico y «regeneración social»
El carisma no se quedó en el templo. Rafaela María unió la reparación eucarística con un apostolado pedagógico orientado a la formación integral de la joven. Pablo VI relacionó esta pedagogía con la misión de ofrecer no solo el bien espiritual, sino también la salvación y regeneración social.
Esa educación buscaba formar a las jóvenes para insertarse en la sociedad con criterios cristianos. En el acto de canonización, Pablo VI señaló que en el instituto «hallaron formación humana y cristiana» para incorporarse vitalmente al contexto social, con frutos que exigen un compromiso práctico.,
El Papa presentó además el apostolado pedagógico como una respuesta especialmente relevante a la evolución social, que abría mayores espacios profesionales y públicos para la mujer. En esa perspectiva, la formación cristiana de la juventud femenina adquiría una dimensión social: ideales nobles, caridad auténtica, honestidad de propósitos y respeto por la realización personal de cada ser humano, comenzando por los más necesitados.,
Centros de espiritualidad y encuentro con Dios
El carisma incluyó, además, el mantenimiento de centros de espiritualidad que facilitaran a personas el encuentro con Dios. Esta dimensión complementa la formación escolar con un espacio de vida interior, encuentro sacramental y dirección espiritual, coherente con el objetivo global del instituto.,