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Santa Regina

Santa Regina, también llamada santa Reine o santa Regina de Alise, fue una virgen y mártir cristiana venerada desde la Antigüedad tardía en la Galia. La tradición sitúa su martirio en Alise, territorio de los eduos y diócesis de Autun, durante el siglo III. Su memoria litúrgica corresponde al 7 de septiembre, y su culto, inicialmente vinculado a Alise, adquirió una proyección más amplia después del traslado de sus reliquias a Flavigny en el año 864.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSanta Regina
CategoríaPersona
Nombre CompletoSanta Regina de Alise
Lugar de MuerteAlise (territorio de los eduos, diócesis de Autun)
Atributoscruz luminosa, paloma, palma, potro, antorchas, espada, cayado pastoril, corona
Contexto históricoGalia romana, siglo III, bajo el procónsul Olibrius
Enseñanzas
  • Alise
  • pastores y pastoras
  • personas pobres
  • víctimas de tortura
  • perseguidos por la fe
Fecha de Celebración7 de septiembre
Fecha de Traslado864
Lugar de Traslado de ReliquiasFlavigny
TipoSanto, Virgen y mártir, III
Virtudesperseverancia, fe, libertad de conciencia

Tabla de contenido

Identidad y significado del nombre

El nombre Regina procede del latín y significa «reina». El nombre aparece en contextos cristianos desde los primeros siglos y expresa simbólicamente la dignidad espiritual de quien pertenece a Cristo. En la tradición hagiográfica, la palabra adquirió un sentido particularmente apropiado para una mártir: Regina aparece como una joven que, frente a la autoridad política y a la violencia, conserva la libertad interior de la fe.

En Francia, la santa recibió también el nombre de Reine, forma romance relacionada con el latín Regina. Por este motivo, la localidad vinculada a su memoria recibe el nombre de Alise-Sainte-Reine, es decir, Alise de Santa Regina.

Contexto histórico

La Iglesia en la Galia romana

Regina pertenece al grupo de mártires venerados en la Galia durante los primeros siglos del cristianismo. La región de los eduos, en la actual Borgoña, estaba integrada en el Imperio romano y contaba con centros urbanos de importancia, entre ellos Autun. La comunidad cristiana vivía en un contexto religioso plural, en el que las autoridades romanas podían exigir actos públicos de lealtad vinculados al culto imperial o a las divinidades tradicionales.

El martirio de Regina aparece relacionado con el procónsul Olibrius, nombre que también figura en otros relatos de vírgenes mártires. Este dato aconseja prudencia histórica: la presencia del nombre en la narración no permite reconstruir por sí sola una biografía completa ni establecer con seguridad la identidad concreta del funcionario.

La fecha del martirio

La tradición sitúa la muerte de Regina en el siglo III, aunque la fecha exacta no resulta segura. Algunas reconstrucciones devocionales la colocan hacia mediados de ese siglo, pero las fuentes litúrgicas más antiguas no ofrecen una cronología detallada. El Martirologio Romano recuerda a Regina como virgen y mártir en la diócesis de Autun, bajo el procónsul Olibrius, y describe su encarcelamiento, sus tormentos y su ejecución capital.1

La antigüedad de su culto ofrece un fundamento histórico más firme que los pormenores novelescos de su passio. Alban Butler considera que el culto de Regina resulta antiguo porque su nombre figura en el Martyrologium Hieronymianum, uno de los martirologios latinos más antiguos, aunque rechaza la fiabilidad histórica de la narración completa de su pasión.2

La tradición de su vida

Origen y condición social

La tradición presenta a Regina como hija de Clemente, un hombre pagano de posición acomodada. Su madre habría muerto poco después de su nacimiento, y una mujer cristiana habría asumido su educación. Cuando el padre descubrió la adhesión de su hija al cristianismo, la rechazó.

La joven habría regresado entonces junto a su nodriza y habría trabajado como pastora para ganarse la vida. Este detalle explica varias representaciones artísticas de la santa y vincula su figura a otros relatos de vírgenes mártires que cuidaban rebaños antes de comparecer ante un magistrado romano. Sin embargo, la estructura narrativa -padre pagano, conversión de la hija, rechazo familiar y trabajo humilde- pertenece a un modelo hagiográfico frecuente en las vidas de mártires antiguas. La narración no permite confirmar con seguridad todos esos datos biográficos.2

La propuesta de Olibrius

El prefecto Olibrius habría conocido a Regina mientras ella cuidaba los rebaños. Atraído por su belleza y por su origen familiar, quiso tomarla como esposa. Regina rechazó la propuesta porque había consagrado su virginidad a Dios y no quiso renunciar a la fe cristiana.

La tradición añade que Clemente, al conocer el interés de un pretendiente socialmente importante, habría aceptado de nuevo a su hija. Regina, sin embargo, mantuvo su decisión. El relato contrapone así dos formas de pertenencia: la dependencia familiar y política, por una parte, y la libertad de la conciencia cristiana, por otra.2

Prisión, torturas y ejecución

Tras su negativa, Olibrius habría ordenado encarcelarla. Regina permaneció firme en su confesión cristiana y sufrió diversos tormentos. El Martirologio Romano resume su pasión con tres elementos: prisión, suplicio en el potro y abrasamiento con antorchas, antes de la condena a muerte.1

La versión narrativa transmitida por Butler describe además una visión nocturna en la prisión: Regina habría recibido consuelo espiritual mediante la visión de una cruz luminosa y una voz que anunciaba su próxima liberación. Al día siguiente, después de nuevos tormentos, habría sido decapitada. Una paloma resplandeciente, suspendida sobre la mártir, habría provocado la conversión de algunos espectadores.2

La Iglesia honra a los mártires por su testimonio de fe, pero la lectura histórica de los relatos antiguos requiere distinguir entre el núcleo venerable de la tradición y los recursos literarios empleados para edificar a los fieles. La comparación de la pasión de Regina con la de santa Margarita muestra que ciertos motivos -la joven pastora, el funcionario que pretende someterla, la defensa de la virginidad, las torturas y los signos milagrosos- circulaban ampliamente en la literatura hagiográfica. Butler observa expresamente el parecido entre ambos relatos.2

Valor histórico de la tradición

El núcleo histórico

La existencia de un culto antiguo a Regina constituye el elemento histórico mejor atestiguado. Su nombre aparece en el Martyrologium Hieronymianum, y Alise conservó la memoria de una basílica dedicada a la santa. Los restos de sus cimientos fueron descubiertos en época moderna, lo que confirma la antigüedad de la veneración local.2

También resulta constante la identificación de Regina como virgen y mártir de Alise, vinculada a la diócesis de Autun. El Martirologio Romano conserva esta memoria litúrgica el 7 de septiembre y la presenta bajo la autoridad del procónsul Olibrius.1

La pasión legendaria

La passio de Regina, entendida como relato narrativo de su martirio, no ofrece el mismo grado de seguridad histórica. Butler sostiene que el texto atribuido a la santa carece de valor suficiente para aceptar como históricos todos sus detalles. La narración, además, comparte motivos con otras vidas de vírgenes mártires, especialmente con la de santa Margarita.2

Esta valoración no elimina el significado religioso del relato. La hagiografía antigua pretendía transmitir la fidelidad de los mártires y ofrecer modelos de vida cristiana; no siempre buscaba satisfacer los criterios modernos de reconstrucción biográfica. Por ello, la tradición de Regina puede leerse en dos niveles:

  • Nivel histórico: una mártir cristiana vinculada a Alise, cuyo culto nació en época antigua.
  • Nivel hagiográfico: una narración edificante que desarrolla su conflicto con el poder, su virginidad consagrada, su fortaleza ante la tortura y los signos celestes que acompañan su muerte.

Culto en Alise

El santuario local

Alise constituye el centro originario del culto de Santa Regina. La comunidad cristiana local conservó la memoria de su martirio y levantó una basílica en su honor. La presencia de este edificio indica que la veneración no nació en época medieval tardía, sino que cuenta con raíces antiguas.2

La tradición local convirtió a Regina en patrona de la población y en figura protectora de quienes vivían del trabajo rural. Su relación narrativa con el pastoreo favoreció la invocación de la santa por parte de pastores, pastoras y personas pobres.

Fiestas y peregrinaciones

La fiesta litúrgica de Regina se celebra el 7 de septiembre. El Martirologio Romano incluye su memoria entre los mártires del día y la presenta como una virgen que, después de los tormentos, fue conducida a la muerte como esposa de Cristo.1

La piedad popular desarrolló celebraciones en torno a su santuario. En el ámbito de la diócesis de Dijon, los peregrinos honraban a Regina, y antiguamente una procesión teatral representaba a la santa y a sus perseguidores. Estas dramatizaciones medievales ofrecían al pueblo una catequesis visual sobre el martirio, aunque también podían incorporar elementos propios de la imaginación devocional de cada época.3

Traslado de las reliquias y expansión de la devoción

De Alise a Flavigny

El culto de Regina permaneció inicialmente concentrado en Alise, lugar asociado a su martirio y a la basílica primitiva. La tradición de sus reliquias adquirió una nueva dimensión en el año 864, cuando el cuerpo de la santa fue trasladado a Flavigny.3

Este traslado no debe confundirse con el origen del culto. La veneración ya existía en Alise y contaba con una basílica propia; Flavigny se convirtió después en un nuevo centro de irradiación de la devoción. La presencia de las reliquias favoreció la llegada de peregrinos y consolidó la memoria de Regina en una zona más amplia de Borgoña.

Significado de una traslación medieval

Durante la Edad Media, la traslación solemne de las reliquias podía transformar un culto local en una devoción regional. El cuerpo del mártir, depositado en una iglesia, expresaba la continuidad entre la Iglesia antigua y la comunidad cristiana posterior. Las reliquias no recibían adoración -reservada únicamente a Dios-, sino veneración, porque remiten a la persona santa y a la obra de la gracia en su vida.

La normativa contemporánea de la Iglesia mantiene esta distinción y exige especial cuidado con los restos de los santos. Las reliquias importantes deben conservarse en urnas selladas y contar con la certificación de la autoridad eclesiástica competente; la veneración cristiana debe excluir la superstición y el comercio ilícito.4

La traslación de 864 explica, por tanto, la expansión de la devoción de Regina sin borrar la primacía histórica de Alise. Alise conserva el vínculo con el martirio; Flavigny representa la difusión posterior del culto mediante las reliquias.

Devoción y patronazgo

Santa Regina recibe culto especialmente en la región de Borgoña y en los lugares relacionados con Alise y Flavigny. Su patronazgo tradicional comprende:

  • Alise y su territorio.
  • Pastores y pastoras, por su oficio legendario.
  • Personas pobres, en relación con la humildad de su vida.
  • Víctimas de la tortura, por su resistencia ante los tormentos.
  • Quienes afrontan persecución o presión por causa de su fe.

La tradición no presenta a Regina como una santa dedicada a una actividad pastoral organizada ni como una fundadora religiosa. Su ejemplo pertenece al ámbito del martirio laical: una joven cristiana que, sin ocupar un cargo eclesiástico, confiesa a Cristo ante el poder civil y permanece fiel hasta la muerte.

Iconografía

Atributos principales

El arte sacro representa a Santa Regina como una joven virgen mártir, normalmente con vestidura sencilla o con ropaje que recuerda su condición de pastora. Sus atributos más habituales proceden de la tradición de su pasión:

  • La cruz luminosa, vinculada a la consolación recibida en prisión.
  • La paloma, signo del consuelo divino y del prodigio narrado durante su martirio.
  • La palma, atributo general de los mártires.
  • Instrumentos de tortura, como el potro, las antorchas o la espada.
  • Un cayado o elementos pastoriles, que aluden a su trabajo como pastora.
  • Una corona, relacionada con el significado de su nombre y con la victoria espiritual del martirio.

La representación de la paloma sobre una cruz luminosa permite identificarla con mayor precisión cuando la imagen incorpora un episodio concreto de su pasión. La tradición iconográfica la muestra también en medio de los tormentos o junto a los instrumentos de su ejecución.2

Cómo distinguirla de otras vírgenes mártires

La identificación de Regina exige cautela, porque comparte atributos con numerosas santas de la Antigüedad. La palma, la espada y la corona no bastan por sí solas. El cayado de pastora puede ayudar, aunque también aparece en imágenes de otras mártires pastoras, como santa Margarita.

La escena de la paloma sobre la cruz luminosa ofrece un rasgo más característico de Regina. También resulta decisiva la inscripción que acompañe a la imagen, especialmente Sancta Regina, Sainte Reine o una referencia a Alise. Sin inscripción, el contexto del retablo, la procedencia de la obra y los atributos secundarios adquieren especial importancia.

Liturgia y memoria cristiana

La memoria de Santa Regina corresponde al 7 de septiembre. El Martirologio Romano la incluye entre los santos del día como virgen y mártir de la diócesis de Autun.1

La liturgia de los mártires no celebra el sufrimiento por sí mismo. El martirio adquiere sentido porque manifiesta la unión con Cristo, la fidelidad a la verdad y la esperanza en la resurrección. Regina representa así la victoria de la conciencia cristiana frente a la violencia y a la imposición religiosa.

Su condición de mujer laica y joven recuerda además que la santidad pertenece a todo el pueblo de Dios. La tradición cristiana no reserva el testimonio heroico a obispos, sacerdotes o religiosos: una virgen mártir puede dar testimonio mediante la fidelidad de su conciencia, la defensa de su castidad y la negativa a participar en un culto contrario a la fe.

Espiritualidad

Fidelidad ante la presión

El centro espiritual de la figura de Regina es la perseverancia. La tradición describe a una joven sometida sucesivamente a la presión familiar, a las promesas de un matrimonio ventajoso, al encarcelamiento y a la tortura. Su respuesta no consiste en violencia contra sus perseguidores, sino en la confesión firme de su fe.

La Iglesia contempla este ejemplo a la luz de las palabras de Cristo sobre la fidelidad en la persecución. El mártir no busca la muerte, pero tampoco abandona la verdad para conservar la vida. La fortaleza cristiana une firmeza y confianza en Dios.

La dignidad de la conciencia

Regina aparece también como testigo de la dignidad de la conciencia. Olibrius intenta someterla mediante la autoridad y el deseo de controlar su futuro. La santa responde con una libertad que no depende de su posición social ni de la aceptación paterna.

Esta dimensión conserva actualidad para quienes padecen discriminación o presión por sus convicciones religiosas. La devoción a Santa Regina no invita al desprecio de las instituciones ni a la confrontación imprudente, sino a mantener la verdad, la castidad, la dignidad personal y la caridad incluso en circunstancias adversas.

El martirio como unión con Cristo

El lenguaje tradicional presenta a Regina como esposa de Cristo al consumar su martirio. Esta expresión pertenece a la espiritualidad de las vírgenes mártires y describe la entrega total de la persona a Dios. No debe interpretarse como una negación del matrimonio cristiano, sino como una imagen de consagración indivisa y de pertenencia plena a Jesucristo.

La cruz luminosa de su iconografía resume esta espiritualidad: el sufrimiento no constituye la última palabra. La mártir contempla su prueba desde la esperanza pascual, convencida de que la muerte recibida por fidelidad a Cristo conduce a la vida eterna.

Recepción histórica del culto

El culto de Regina atravesó varias etapas:

  1. Memoria local en Alise, vinculada al lugar tradicional del martirio.
  2. Construcción de una basílica, indicio de una veneración antigua y organizada.
  3. Inclusión en martirologios latinos, que incorporó su nombre a la memoria litúrgica más amplia de la Iglesia.
  4. Traslado de las reliquias a Flavigny en 864, que impulsó la peregrinación y extendió su devoción.
  5. Desarrollo de celebraciones populares, incluidas procesiones y representaciones dramáticas de su pasión.2,3

La expansión del culto no convierte automáticamente cada detalle de la leyenda en un hecho histórico. La antigüedad de una veneración acredita la continuidad de la memoria cristiana, pero la crítica histórica debe examinar por separado los textos narrativos, los testimonios litúrgicos, los restos arquitectónicos y la tradición de las reliquias.

Santa Regina en la tradición católica

Santa Regina ocupa un lugar propio entre las mártires galas de la Antigüedad. Su culto conserva tres dimensiones inseparables:

  • Histórica, por su vinculación antigua con Alise y Autun.
  • Litúrgica, por la memoria del 7 de septiembre.
  • Devocional, por la veneración desarrollada en Alise, Flavigny y otros lugares relacionados con su tradición.

La santa no destaca por una biografía documentada en todos sus detalles, sino por la fuerza de una memoria martirial arraigada desde los primeros siglos. La Iglesia reconoce en ella a una mujer que entregó su vida a Cristo y que, mediante la veneración de los fieles, continúa formando parte de la comunión de los santos.

Resumen

Santa Regina de Alise fue una virgen y mártir venerada desde la Antigüedad en la región de Autun. Su culto nació en Alise, donde la tradición situó su martirio y donde existió una basílica dedicada a ella. El traslado de sus reliquias a Flavigny en 864 favoreció la expansión de la devoción. Su fiesta se celebra el 7 de septiembre, y el arte sacro suele representarla con la palma del martirio, instrumentos de tortura, atributos pastoriles y la paloma sobre la cruz luminosa. La crítica histórica distingue entre el núcleo antiguo de su culto y los elementos literarios de su pasión, sin menoscabar el valor espiritual de su testimonio de fidelidad a Cristo.

Citas y referencias

  1. B7 de septiembre, Papa Benedicto XIV. El Martyrologio Romano, 7 de septiembre (1749). 2 3 4 5 6
  2. San Sozon, mártir (fecha desconocida), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, 505 (1990). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  3. Dijón. Enciclopedia Católica, Dijón (1913). 2 3
  4. Introducción, Dicasterio para las Causas de los Santos. Instrucción «Reliquias en la Iglesia: Autenticidad y Preservación», Introducción (2017).
Modificado el 19 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.78Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónPermalink: ark:28736/6jq80jdqk

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