Santa Rita nació en 1381 en Roccaporena, una pequeña aldea en la Diócesis de Spoleto, en los Apeninos centrales1. Sus padres, ancianos y conocidos por su caridad y por ser «pacifistas de Jesucristo», la criaron en un ambiente de piedad2. Desde temprana edad, Rita mostró una profunda devoción y un deseo de consagrarse a Dios en el convento agustiniano de Casia1.
Sin embargo, en obediencia a la voluntad de sus padres, a la edad de doce años, Rita se casó con un hombre de carácter extremadamente cruel y malhumorado2,1. Durante dieciocho años, soportó con paciencia inquebrantable y mansedumbre sus insultos e infidelidades, sirviendo como un modelo de esposa y madre2,1. A pesar de su dolor, especialmente al ver a sus dos hijos gemelos caer bajo la mala influencia de su padre, Rita rezó sin cesar por ellos1.

