La Iglesia católica honra a Santa Rosa como virgen y figura dentro de la hagiografía latina medieval vinculada a los movimientos de piedad penitencial. Los datos básicos —su lugar de nacimiento, su muerte y el desarrollo general de su vida— se transmiten, pero la cronología exacta permanece incierta: las Actas de la canonización, consideradas la fuente histórica principal, no consignan fechas cerradas, y por ello los años que suelen darse para su biografía deben entenderse como aproximaciones.1
En la práctica, la tradición biográfica que ha llegado hasta nosotros combina elementos que se consideran fundamentales (su predicación, su exilio, su muerte y el desarrollo posterior del culto) con otros pasajes donde la leyenda aparece con especial fuerza. Un examen histórico de conjunto subraya que, si bien pueden encontrarse materiales tardíos vinculados al proceso, la falta de documentos tempranos hace que «la leyenda desempeñe un papel amplio» en lo que hoy se presenta como su vida.2
Culto, calendario litúrgico y memoria pública
Su fiesta se celebra el 4 de septiembre. En esa fecha, según se recoge en la tradición y en descripciones históricas del culto local, el recuerdo de Santa Rosa se expresa mediante celebraciones festivas y procesiones en Viterbo, con especial atención al modo en que se honra su imagen y su cuerpo.1,3
