Santa Rosalía aparece en las fuentes con una huella particular: hay devoción extendida, imágenes con rasgos muy definidos y un relato tradicional de su vida eremítica; sin embargo, los documentos tempranos sobre su existencia y biografía son escasos. De hecho, se señala que no se conserva un relato antiguo y que no se la menciona en martyrologios antiguos, y que los relatos de su vida no aparecen antes del final del siglo XVI.3
El mismo tipo de cautela —entre tradición y documentación— se percibe en la indicación de que no hay un «cuenta» (relato) anterior a ciertas compilaciones tardías, aunque existan dedicaciones de iglesias en su honor ya en tiempos medievales. En concreto, se menciona que hubo iglesias dedicadas en su honor en el siglo XIII, lo que sugiere que su culto no surgió «de la nada», aunque la biografía escrita disponible sea relativamente tardía.1,3
Tradición del origen
En la tradición recogida por la Enciclopedia Católica, Rosalía es descrita como hija de Sinibaldo, señor de Quisquina y de Rosa, y además se la vincula con un linaje ilustre, descendiente —según se transmite— de la familia de Carlomagno.1
Estas afirmaciones de linaje forman parte del tejido devocional de su figura: expresan, más allá de lo genealógico, el contraste entre la condición social de una muchacha y su opción por el retiro radical en la soledad por amor de Dios.1,4

