La esterilidad y la promesa de un hijo
Durante muchos años, Sara no tuvo descendencia. Al envejecer, dejó de esperar que pudiera tener hijos. Abrahán tuvo a Ismael con Agar, la sierva egipcia de Sara, después de que esta se la entregara para que tuviera descendencia mediante ella. El relato diferencia así a los dos hijos de Abrahán: Ismael nació de Agar; Isaac, hijo de Sara, nació conforme a la promesa divina.,
Dios anunció a Abrahán que Sara tendría un hijo. Cuando oyó la promesa, ella reaccionó con incredulidad y risa, pues ambos eran ya ancianos. El nacimiento de Isaac, sin embargo, cumplió lo anunciado: Sara dio a luz cuando tenía noventa años. El Génesis interpreta ese nacimiento como fruto de la promesa de Dios, no como algo que la pareja pudiera esperar por sus propias fuerzas.,
El nombre Isaac queda ligado a la risa que acompaña el anuncio y el cumplimiento. La incredulidad inicial de Sara da paso a la alegría por el hijo recibido. El relato no presenta su risa como la última palabra, sino que narra cómo la promesa supera lo que parecía humanamente posible.
Los episodios de Egipto y Guerar
El Génesis cuenta que, durante una estancia en Egipto motivada por el hambre, Abrahán pidió a Sara que dijera que era su hermana. El faraón la tomó en su casa, pero Dios intervino y ella volvió con Abrahán. El libro narra un episodio parecido más adelante: en Guerar, Abimélec tomó a Sara después de que Abrahán la presentara como su hermana; una intervención divina llevó al rey a devolverla.,
Estos pasajes enlazan la presentación de Sara como hermana de Abrahán con el parentesco paterno que ambos comparten según Génesis 20,12. La narración también muestra que Sara queda expuesta a las decisiones de su marido y a la actuación de gobernantes extranjeros.,
Agar, Ismael e Isaac
Después del nacimiento de Isaac, Sara pidió a Abrahán que expulsara a Agar y a Ismael. El motivo expreso del Génesis es que Ismael no debía compartir la herencia con Isaac. Abrahán sufrió por la decisión, pero Dios le pidió que atendiera la petición de Sara y prometió que también haría de Ismael un pueblo.
El relato mantiene juntas dos afirmaciones: Isaac ocupa el lugar de heredero vinculado a la promesa hecha a Abrahán, e Ismael también recibe una promesa de futuro. La historia de Sara incluye así tanto el cumplimiento de la promesa mediante Isaac como un conflicto familiar doloroso, que afecta a Agar e Ismael.
Muerte y sepultura
Sara murió a los ciento veintisiete años. Abrahán la enterró en la cueva de Macpelá, en Hebrón, en un sepulcro adquirido para ese fin. El Génesis relata con detalle la compra del terreno, que quedó asociado a la memoria de la familia patriarcal.,