La Santa Sede posee plena personalidad jurídica internacional como autoridad soberana. El derecho internacional reconoce su capacidad para realizar actos jurídicos propios, celebrar tratados, enviar y recibir representantes diplomáticos y participar en organizaciones intergubernamentales.,
Relaciones diplomáticas
La actividad diplomática de la Santa Sede comprende:
- El envío de nuncios apostólicos.
- La recepción de embajadores.
- La celebración de concordatos y otros acuerdos.
- La participación en conferencias internacionales.
- La presencia ante organizaciones internacionales.
- La mediación en conflictos.
- La defensa de la libertad religiosa y de la dignidad humana.
La Santa Sede mantiene una red mundial de nunciaturas apostólicas. En España existe una nunciatura apostólica, establecida en 1485, que representa a la Santa Sede ante el Estado español y mantiene la relación institucional con la Iglesia católica en España.
La diplomacia pontificia no persigue ventajas territoriales o económicas para la Santa Sede. Su finalidad declarada consiste en prestar un servicio imparcial a la comunidad internacional y promover el bien de la familia humana.
Acuerdos con los Estados
La Santa Sede puede celebrar tratados internacionales, entre ellos concordatos y acuerdos sobre materias religiosas, educativas, patrimoniales, jurídicas o diplomáticas.
Estos acuerdos regulan las relaciones entre la Iglesia católica y las autoridades civiles. También pueden proteger la libertad de culto, ordenar la presencia de la Iglesia en la sociedad y establecer mecanismos de cooperación en ámbitos de interés común.
El diálogo institucional entre la Iglesia y los poderes civiles busca favorecer la comprensión mutua, resolver controversias y contribuir a la justicia y a la paz.
Organizaciones internacionales
La Santa Sede participa en organizaciones internacionales mediante delegaciones y misiones de observación. Mantiene presencia, entre otras instituciones, ante organismos relacionados con las Naciones Unidas y otras entidades intergubernamentales.
Su intervención internacional pretende aportar una perspectiva ética y humanitaria a cuestiones como la paz, la pobreza, las migraciones, la libertad religiosa, la protección de la vida, la dignidad de la persona y el desarrollo integral.