El valor del culto antiguo
La existencia de un culto antiguo a estos mártires en Tíbur posee una relevancia propia, incluso aunque la pasión no ofrezca una narración históricamente segura en todos sus detalles. La tradición litúrgica, la localización de un lugar de culto y la memoria de los nombres forman estratos distintos que deben analizarse por separado.
El Martirologio jeronimiano, compilado en la segunda mitad del siglo V, conmemora a Sinforosa y a sus hijos el 18 de julio, aunque transmite nombres diferentes de los que aparecen en la pasión. Esta divergencia muestra que la memoria litúrgica precedió o circuló al margen de la forma literaria actualmente conocida.
Problemas de la pasión
La atribución de la pasión a Julio Africano, escritor cristiano del siglo III, carece de fundamento suficiente. La tradición crítica considera prácticamente descartada esa autoría, porque Eusebio de Cesarea y otros historiadores antiguos no aluden a unas actas de mártires romanos o italianos compuestas por Julio Africano.
La narración comparte además rasgos con otras historias de madres que sufren el martirio de siete hijos. La agrupación de siete hermanos, la diversidad de suplicios y la presencia de una madre firme hasta el final responden a un modelo literario reconocible dentro de la hagiografía antigua. El culto puede conservar el recuerdo de mártires reales, mientras que la forma narrativa concreta pudo adquirir elementos simbólicos y dramáticos con el paso del tiempo.
Alban Butler recogió la opinión crítica según la cual siete mártires venerados cerca de la vía Tiburtina pudieron haber tenido originalmente relaciones distintas entre sí. La tradición popular habría convertido en hermanos a varios santos enterrados en lugares próximos o celebrados en fechas cercanas, y los habría presentado como hijos de Sinforosa. Butler también registró la comparación entre Sinforosa y santa Felicidad, otra mártir romana a la que una tradición posterior vinculó con siete hijos.,
Esta hipótesis no obliga a negar el antiguo culto de Sinforosa. Invita, más bien, a distinguir entre tres cuestiones: la posible existencia histórica de los mártires, la formación del grupo familiar y la redacción literaria de la pasión.