Marie Françoise Thérèse Martin nació el 2 de enero de 1873 en Alençon, Francia, siendo la menor de nueve hijos de Louis y Zélie Martin, ambos padres ejemplares que habían deseado consagrar sus vidas a Dios en la vida religiosa1,2. Cinco de sus hijas se hicieron religiosas, con cuatro de ellas ingresando al convento carmelita de Lisieux1.
Teresa creció en un ambiente de profunda fe, donde sus virtudes y aspiraciones espirituales fueron cuidadosamente cultivadas1,2. Desde muy joven, mostró una inteligencia aguda y una mente impresionable2. Su vocación religiosa se manifestó en su infancia, y a los quince años, solicitó permiso para ingresar al Carmelo1. A pesar de ser inicialmente rechazada por la superiora debido a su corta edad, viajó a Roma con su padre en 1887 para pedirle permiso directamente al Papa León XIII, quien celebraba su jubileo3,1,4,5. El Papa, aunque impresionado por su determinación, dejó la decisión en manos de la superiora1,5. Finalmente, el 9 de abril de 1888, Teresa Martin ingresó al convento carmelita de Lisieux a la edad de quince años, donde ya se encontraban dos de sus hermanas1,4,5.

