Matrimonio y vida familiar
Valdetrudes contrajo matrimonio con Madelgar, un noble de su tiempo. La tradición presenta su unión como un matrimonio cristiano caracterizado por la piedad y las obras de caridad. El matrimonio tuvo cuatro hijos, todos ellos vinculados posteriormente a la vida religiosa o al culto cristiano.
La biografía tradicional no describe a Valdetrudes como una mujer que abandonara inmediatamente el mundo. Durante varios años ejerció sus responsabilidades familiares y sociales antes de abrazar una forma más intensa de consagración. Este rasgo resulta significativo: su camino espiritual aparece unido a la maternidad, al matrimonio y a la administración de una obra de caridad.
Retiro de Madelgar
Después del nacimiento de su último hijo, Madelgar abandonó la vida secular y entró en la abadía de Haumont, fundación relacionada con él. Allí tomó el nombre religioso de Vicente. Valdetrudes permaneció todavía durante dos años en el mundo antes de iniciar su propio camino de consagración.
Su hermana Aldegundis la invitó a incorporarse a la comunidad de Maubeuge. Valdetrudes, sin embargo, prefirió una existencia más austera y retirada. La tradición cuenta que eligió vivir en una pequeña casa construida conforme a sus indicaciones, en pobreza y sencillez.
Fundación de Mons
La soledad de Valdetrudes atrajo a personas que buscaban consejo, dirección espiritual y ayuda. Con el tiempo, aquel retiro dio origen a una comunidad religiosa. La fundación recibió el nombre latino de Castri locus, expresión relacionada con la forma posterior Châteaulieu. El asentamiento se encontraba en el centro del lugar que acabaría convirtiéndose en Mons.
La fundación no consistió únicamente en un espacio de oración. Como en otros monasterios altomedievales, la comunidad contribuyó al desarrollo religioso, social y económico de su entorno. El monasterio ofrecía un lugar de vida consagrada, acogida, formación y asistencia a quienes acudían a la santa.
Obras de misericordia
La tradición hagiográfica vincula a Valdetrudes con una intensa práctica de las obras de misericordia. Su reputación creció por la atención a los necesitados y por la ayuda espiritual que ofrecía a quienes acudían a ella. La tradición posterior atribuyó también curaciones milagrosas a su intercesión, tanto durante su vida como después de su muerte.
Estas narraciones deben interpretarse dentro del género hagiográfico medieval. Los relatos de milagros expresan la fe de las comunidades que veneraban a la santa y su convicción de que Dios actuaba por medio de la intercesión de los santos. No permiten, por sí solos, reconstruir con precisión clínica o documental cada curación atribuida a Valdetrudes.