Infancia y servicio doméstico
La tradición sitúa su nacimiento en Castelfiorentino, dentro de una familia de origen noble que había perdido buena parte de su posición económica. A los doce años entró al servicio de un pariente acomodado, cuya esposa la tomó como compañera y encargada de las tareas domésticas. Las narraciones de su vida presentan esta etapa como un tiempo de trabajo humilde, disciplina y crecimiento espiritual.
Desde joven adquirió fama de virtud. El prestigio de su piedad aumentó cuando emprendió una peregrinación a Santiago de Compostela. Antes de partir tuvo que prometer que regresaría a Castelfiorentino. A su vuelta, los peregrinos difundieron entre sus conciudadanos el testimonio de su vida penitente, y la población le pidió que permaneciera definitivamente en la localidad.
La peregrinación a Santiago
La peregrinación jacobea ocupa un lugar central en la tradición sobre Veridiana. El relato no la presenta como una viajera que abandonó su tierra para siempre, sino como una mujer que regresó a su comunidad y puso su experiencia espiritual al servicio de los habitantes de Castelfiorentino.
La población aceptó su permanencia con una condición: construirle un lugar donde pudiera vivir como reclusa, una forma de vida cristiana medieval caracterizada por la separación estable del mundo, la oración y la penitencia. Los habitantes levantaron para ella una pequeña celda junto a un oratorio dedicado a san Antonio, cerca del río Elsa.
La reclusión junto al río Elsa
La celda de Veridiana aparece descrita como un espacio extraordinariamente reducido, de aproximadamente diez pies de largo por cuatro de ancho. El interior contaba únicamente con una repisa o banco de piedra, que hacía las veces de asiento y lugar de descanso. Una pequeña ventana comunicaba la celda con el oratorio y constituía su único contacto ordinario con el exterior.
Durante unos treinta y cuatro años llevó una existencia marcada por la oración, el ayuno y la austeridad. La tradición afirma que comía una sola vez al día, principalmente pan y agua, con alguna verdura ocasional. Dormía sobre el suelo desnudo y, durante el invierno, utilizaba una tabla. Estos datos pertenecen al modelo literario medieval de la vida reclusa, que describía con frecuencia la santidad mediante prácticas ascéticas extremas.
La penitencia no agotaba su espiritualidad. Veridiana mantuvo una intensa preocupación por los pobres y los enfermos. Entregaba casi todo cuanto recibía de los peregrinos y de quienes acudían a visitarla. Prefería atender a personas necesitadas antes que recibir a quienes buscaban únicamente contemplar a una mujer famosa por su santidad.