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Santísima Virgen de la Capilla

La Santísima Virgen de la Capilla, o Nuestra Señora de la Capilla, es la advocación mariana que la ciudad de Jaén venera desde hace casi seis siglos como su patrona principal y su Alcaldesa Mayor. Su culto nace de la tradición del Descenso de la Virgen a la ciudad en la noche del 10 al 11 de junio de 1430, cuando Jaén vivía como plaza fronteriza amenazada por el reino nazarí de Granada, y se concentra en una pequeña talla gótica de nogal que preside la basílica menor de San Ildefonso. Coronada canónicamente en 1930, declarada Bien de Interés Cultural en 1993 y festejada cada 11 de junio con una magna procesión, la imagen resume la identidad religiosa, histórica y popular de la capital del Santo Reino.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSantísima Virgen de la Capilla
CategoríaTérmino
Nombre Completo
  • Nuestra Señora de la Capilla
  • La Capilla
  • Patrona principal y Alcaldesa Mayor de Jaén
DescripciónAdvocación mariana venerada en Jaén desde 1430, vinculada a la tradición del Descenso
AdvocaciónNuestra Señora de la Capilla
Año de Fundación1430
AparicionesEl Descenso de la Virgen en la noche del 10 al 11 de junio de 1430
AtributosNiño Jesús en el brazo izquierdo, manto, coronas de oro y plata
CanonizaciónCoronación canónica en 1930
CiudadJaén
Contexto HistóricoJaén como plaza fronteriza frente al reino nazarí de Granada en el siglo XV.
Escritos RelacionadosHistoria de la antigua y continuada nobleza de la ciudad de Jaén
Eventos relacionadosEl Descenso de la Virgen en 1430
Fecha10-11 de junio de 1430
Fecha de Beatificación11 de junio de 1930
Fecha de Celebración11 de junio
Festividad11 de junio
ImportanciaPatrona principal y símbolo de la identidad religiosa, histórica y popular de Jaén.
LugarJaén
Lugar de SepulturaBasílica de San Ildefonso
PaísEspaña
PatronazgoCiudad de Jaén
Personas relacionadas
RepresentaciónEscultura gótica de nogal de 77 cm
TipoAdvocación mariana, Andalucía
Ubicación ActualBasílica menor de San Ildefonso

Tabla de contenido

Nombre y advocación

El título de la Capilla procede del pequeño oratorio que se levantó junto a la iglesia de San Ildefonso, en el lugar donde, según la tradición, terminó el cortejo celestial de 1430. Aquella capilla anexa al ábside de la parroquia albergó la imagen, y el nombre del recinto terminó designando a la Virgen que lo ocupaba. La advocación completa en el uso eclesiástico es Santísima Virgen de la Capilla o Nuestra Señora de la Capilla; en la devoción popular de Jaén basta decir la Capilla.

La advocación pertenece al grupo de las devociones marianas surgidas en tierras de frontera durante la Reconquista, en las que el pueblo cristiano reconoció a la Madre de Dios como protectora de la ciudad frente al peligro y la incertidumbre.

Contexto histórico: Jaén, ciudad de frontera

Fernando III el Santo conquistó Jaén en 1246 y la ciudad pasó a ser uno de los baluartes cristianos más expuestos frente al reino de Granada. Durante los dos siglos siguientes sufrió cabalgadas, talas, asedios y rebatos constantes. A comienzos del siglo XV los ataques arreciaron hasta el punto de que la inseguridad y el desánimo hicieron pensar a algunos en abandonar la plaza. Hasta la toma de Granada en 1492, Jaén permaneció cerca de la frontera con el reino nazarí.

En ese ambiente creció el arrabal de San Ildefonso, extramuros del antiguo recinto islámico, donde una pequeña capilla fundada a mediados del siglo XIII se convirtió en parroquia. Hacia el año 1400 el templo era amplio pero pobre: carecía de naves laterales, de portada principal y de capilla mariana tras el altar. La historia de la Virgen de la Capilla comienza en ese edificio modesto y en una población que necesitaba esperanza.1

La tradición del Descenso de 1430

El relato

La tradición cuenta que, poco antes de la medianoche del 10 de junio de 1430, una procesión de figuras vestidas de blanco salió de la catedral de Jaén y recorrió las calles oscuras de la ciudad. En el cortejo caminaba la Virgen María con el Niño en brazos, acompañada de santos y de seres celestiales. La comitiva se detuvo en la iglesia parroquial de San Ildefonso, donde la Virgen asistió al rezo de los maitines, y allí se desvaneció la visión. El pueblo entendió el suceso como una visita de la Madre de Dios para infundir ánimo y fortaleza a una ciudad cercada por el peligro. Por eso los jiennenses lo llaman el Descenso o la Bajada de la Virgen.

Las declaraciones y las fuentes

Los testigos prestaron declaración en los días siguientes ante el provisor y vicario general del obispado, Juan Rodríguez de Villalpando, y ante escribanos públicos, durante el pontificado del obispo Gonzalo de Zúñiga. El acta notarial original no ha llegado hasta hoy, pero el texto se conserva en copias de los años 1540, 1550 y 1570, y la tradición lo custodia como el documento fundacional de la devoción. Bartolomé Ximénez Patón recogió el relato en su Historia de la antigua y continuada nobleza de la ciudad de Jaén (1628), y Gaspar Salcedo de Aguirre había dedicado ya un capítulo al santuario en su Relación de algunas cosas insignes que tiene este reino y obispado de Jaén (1614).1,2

Según la tradición piadosa, el obispo mandó construir una capilla junto a San Ildefonso, en el sitio donde se detuvo la procesión, y dispuso allí un altar para la imagen de la Virgen. De esa capilla toma el nombre la advocación.3

Valoración eclesial

La Iglesia distingue entre la Revelación pública, que se cerró con Cristo y constituye el depósito de la fe, y las llamadas revelaciones privadas, cuyo valor no obliga a la conciencia de los fieles. El Catecismo enseña que estas últimas no pertenecen al depósito de la fe y que su función consiste en ayudar a vivir más plenamente la fe en una época determinada.4 El Descenso de 1430 pertenece a esa categoría: los fieles pueden abrazarlo con piedad, y la Iglesia aprueba y fomenta el culto que de él ha brotado, pero ningún católico está obligado a creerlo como verdad de fe.

La investigación moderna ha avanzado por dos caminos: durante mucho tiempo los autores se dedicaron a probar la historicidad del suceso y a justificarlo teológicamente, y solo en la segunda mitad del siglo XX los estudiosos abordaron con rigor los aspectos históricos y artísticos de la imagen.3

La imagen

Descripción

La Virgen de la Capilla es una escultura pequeña de bulto redondo, tallada en madera de nogal en una sola pieza, dorada y policromada. Mide unos 77 centímetros de altura y representa a María de pie, con el Niño Jesús sobre el brazo izquierdo. Los pliegues angulosos del manto, la cabellera ondulada dividida en rizos y la ligera inclinación del cuerpo, con el peso apoyado en la pierna derecha, responden al lenguaje del gótico tardío. La imagen descansa sobre una peana rectangular que imita un tapiz de motivos florales.3,5

La parte posterior está tallada en plano y conserva huellas de clavos, de modo que la talla estuvo probablemente adosada a un retablo antes de convertirse en imagen de culto exento.3,5

Datación y autoría

La obra es anónima. Los especialistas la sitúan a finales del siglo XIV o en la primera mitad del XV, en el tránsito del gótico a las formas renacentistas, y la atribuyen a un taller andaluz con influencia flamenca. Esa atribución se apoya en el estilo, porque ningún documento conserva el nombre del escultor.3,5

Vestidos, trono y joyas

Desde el siglo XVI la Virgen se venera vestida con mantos y ricos ropajes, una costumbre que ha ido perdiendo peso en el siglo XX. Su ajuar reúne más de veinte mantos, entre los que sobresalen:

  • El manto blanco de damasco con hilo de oro, regalo de la reina Isabel II en 1864.
  • El manto rojo de terciopelo bordado en oro, donado en 1908 por los condes de Corbul.
  • El manto rosa de seda con bordados de plata, que estrenó la imagen el 11 de junio de 1930, día de su coronación.

La Virgen se asienta sobre un trono de plata donado en 1742. Las coronas de la Virgen y del Niño, de oro y plata, pesan en conjunto unos siete kilos y llevan los escudos de Jaén, de la Cofradía y de los obispos Gonzalo de Zúñiga, Manuel Basulto y Rafael García. Sustituyen a otras anteriores que se perdieron durante la Guerra Civil.

Vicisitudes y restauraciones

La historia material de la talla refleja el cariño constante de la ciudad:

  • En 1578 un pintor refrescó la policromía, según el libro de visitas de la parroquia.
  • En 1667 un incendio en la capilla dañó la imagen, sobre todo el rostro, que recibió después un repintado.
  • Entre 1983 y 1985 el Instituto de Conservación y Restauración de Obras de Arte de Madrid eliminó repintes y recuperó buena parte de la policromía antigua.
  • Entre 2009 y 2010 el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, en Sevilla, realizó una intervención integral: estabilizó la estructura, retiró los sistemas metálicos con que se sujetaban las coronas, limpió la superficie y reintegró el color. La Virgen regresó a Jaén el 10 de mayo de 2010.

La oscuridad de la superficie, provocada por el barniz oxidado y por el humo de siglos de velas, había hecho creer a muchos que se trataba de una «Virgen negra». La limpieza devolvió a la imagen su aspecto original.5

El santuario: la basílica de San Ildefonso

Del arrabal a la parroquia

La iglesia de San Ildefonso crece junto con la devoción. La primera gran ampliación llegó de la mano del obispo Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, a comienzos del siglo XVI, y las obras continuaron hasta el siglo XX. El resultado es un templo de tres naves de gótico tardío, con pilares compuestos, arcos apuntados y bóvedas de crucería, que une elementos renacentistas, barrocos y neoclásicos. Sus contrafuertes torreados del muro norte le dan aspecto de fortaleza. La portada principal, del siglo XVIII, se debe a un diseño de Ventura Rodríguez. El retablo mayor, ejecutado por Francisco Calvo Bustamante entre 1760 y 1770 sobre diseño de Pedro Duque Cornejo, está consagrado al Descenso de la Virgen.

El rey Felipe II visitó la imagen el 20 de mayo de 1570, y su visita muestra el prestigio que la devoción había alcanzado ya en el siglo XVI.

La capilla y el camarín

La capilla de la Virgen se abre en la nave lateral, tras el presbiterio, y custodia además el Santísimo Sacramento. Una gran reja de hacia 1610, obra de Nicolás Pérez de Úbeda, la separa del resto del templo. El primitivo oratorio, anexo al ábside, se integró en el edificio hacia 1600 con un retablo barroco de Cristóbal Téllez, que enmarca la hornacina con cuatro columnas salomónicas y muestra en la predela el Descenso de 1430. El incendio de 1667 motivó la ampliación del camarín, cuyas obras se alargaron durante el siglo XVIII.

En el testero, sobre el retablo, se encuentra el camarín donde recibe culto la talla vestida. Una hornacina con puertas de acero guarda en un cofre de plata el documento que narra el Descenso, y la decoran cinco medallones: el escudo de Jaén, la Anunciación, el Descenso, la Presentación y el escudo de la Cofradía. El frontal de plata del altar data de 1963, y el santuario conserva además lámparas, cruces, candeleros y otras piezas de plata donadas por la ciudad y por los fieles.

Basílica menor

El papa Benedicto XVI concedió a la iglesia de San Ildefonso el título de basílica menor en 2010, tras un proceso iniciado en 2008. El honor reconoce la importancia espiritual y litúrgica del templo y su vínculo especial con la Sede de Pedro. Desde entonces el santuario jiennense figura entre las basílicas menores de España.

Reconocimientos y vida de la devoción

Rogativas y culto histórico

Ya en el siglo XVI la imagen recibía cultos públicos solemnes. La ciudad la trasladaba a la catedral en rogativas, sobre todo para pedir la lluvia en tiempos de sequía, y cada gran necesidad colectiva llevaba a los jiennenses a acudir a su amparo. Con el paso del tiempo, el pueblo puso la ciudad bajo su patrocinio de manera espontánea, mucho antes de que ninguna autoridad lo declarase oficialmente.

Coronación canónica (1930)

El 11 de junio de 1930 el cardenal primado Pedro Segura y Sáez coronó canónicamente a la Virgen de la Capilla. La coronación canónica es un acto solemne por el que la Iglesia reconoce la veneración secular de una imagen y expresa en una corona el homenaje del pueblo a María como Reina y Madre. El Ritual de la coronación de una imagen de la Santísima Virgen María regula esta ceremonia y subraya que el honor se dirige a la persona de la Virgen que la imagen representa, y mediante ella a Cristo.6

Patronazgo (1950)

En 1950 el papa Pío XII proclamó a la Virgen de la Capilla patrona principal de la ciudad de Jaén, a petición del pueblo, y la Iglesia local mantiene el patronazgo de santa Catalina de Alejandría, que continúa siendo patrona de la ciudad. El mismo año el pontífice concedió a la Cofradía el título de «Pontificia».

Alcaldesa Mayor (1967)

El 29 de septiembre de 1967 el Ayuntamiento de Jaén nombró a la Virgen Alcaldesa Mayor de la ciudad. Aquel día se le impuso el fajín y el bastón de mando del alcalde de entonces, Ramón Calatayud Sierra. El Cabildo municipal participa cada año en la fiesta votiva y rinde así homenaje público a su alcaldesa.

Bien de Interés Cultural

La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía incoó el expediente en 1988 y declaró la talla Bien de Interés Cultural por el Decreto 62/1993, de 4 de mayo, publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía el 13 de julio de 1993. La declaración protege la imagen como patrimonio histórico y artístico del pueblo andaluz.7

La Cofradía

La Ilustre, Pontificia y Real Cofradía de Nuestra Señora de la Capilla, Patrona y Alcaldesa Mayor de la ciudad de Jaén encauza el culto a la imagen. Desde el siglo XVI existieron hermandades que atendían la devoción, y en 1926 esas corporaciones se fusionaron en la cofradía actual. El rey Alfonso XIII le concedió el título de «Real», y Pío XII el de «Pontificia» en 1950. La Cofradía organiza la novena, la ofrenda de flores, la procesión y el cuidado del patrimonio de la Virgen.5

Celebraciones

La devoción mariana de Jaén recorre el calendario con tres momentos principales:

  1. Mayo, mes de María. Los fieles ofrecen cada día flores a la Virgen, en el rito conocido como Flores a María.
  2. Del 1 al 9 de junio: la novena. Los cofrades y el pueblo se preparan para la fiesta con una novena solemne en la basílica.
  3. 10 Y 11 de junio: la víspera y el día grande.

El 10 de junio la comunidad celebra la Eucaristía por los cofrades difuntos y reza el tradicional Rosario de San Bernabé.

El 11 de junio comienza con la Fiesta Votiva de los Cabildos Catedralicio y Municipal, que preside el obispo en la basílica. Hacia el mediodía, los jiennenses desfilan en la ofrenda floral, muchos de ellos vestidos con el traje típico de chirris y pastiras, y cubren de flores la fachada del templo. Por la tarde, la imagen sale a la plaza de San Ildefonso, donde la recibe el pueblo, y recorre en la Magna Procesión el casco histórico durante unas cuatro horas. La procesión reproduce, año tras año, el itinerario nocturno del Descenso y reúne a toda la ciudad en torno a su patrona.

Alrededor de esa fecha Jaén celebra también sus ferias y fiestas, que añaden a los actos religiosos conciertos, ferias y espectáculos populares.

Sentido teológico y espiritual

La veneración de María en la Iglesia

El Concilio Vaticano II enseña que la Iglesia honra a María con un culto especial, distinto de la adoración que se debe solo a Dios, y que ese culto brota del reconocimiento de su maternidad divina y de su papel en la historia de la salvación.8 El Catecismo recuerda que la piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen pertenece íntimamente al culto cristiano y que se cumple en ella la profecía del Magníficat: «Me llamarán bienaventurada todas las generaciones» (Lc 1,48).9 El Código de Derecho Canónico recomienda a los fieles la peculiar y filial veneración de la bienaventurada María siempre Virgen, y define como santuario el lugar al que acuden en peregrinación numerosos fieles por un motivo peculiar de piedad, con aprobación del Ordinario.10

La basílica de San Ildefonso cumple esa definición desde hace siglos: allí se reza, se peregrina, se celebran los sacramentos y se encuentra a Cristo mediante su Madre.

Madre que acompaña al pueblo

Las imágenes y las procesiones tienen valor porque conducen al misterio que representan. El Concilio recomienda que se conserve la costumbre de exponer imágenes sagradas a la veneración de los fieles, con orden y sin excesos, y valora los ejercicios de piedad del pueblo cristiano cuando respetan las normas de la Iglesia y se armonizan con la liturgia.11 La Virgen de la Capilla enseña a Jaén una verdad sencilla: María no abandona a su pueblo en las horas de peligro. El relato de 1430 habla de una Madre que baja a la ciudad, camina por sus calles y se detiene en un templo humilde para rezar con los suyos.

La tradición añade un matiz litúrgico significativo. La Virgen acude a los maitines, la oración de la noche, y la visión se disuelve cuando la Iglesia reza. María no se presenta aislada de la comunidad creyente, sino orante con ella, de acuerdo con su condición de modelo de la Iglesia que ora.

Valor devocional y cultural

La Virgen de la Capilla ocupa un lugar central en la vida de Jaén. Su imagen ha inspirado una abundante literatura devocional desde el siglo XVII, la platería del santuario, el bordado de sus mantos y también la narrativa contemporánea: Juan Eslava Galán recogió la leyenda del Descenso en su obra Los templarios y la mesa de Salomón.

La Capilla continúa hoy, como en 1430, atrayendo a la ciudad hacia lo esencial: la oración, la confianza en la Madre de Dios y la fidelidad a su Hijo. Quienes la visitan en la basílica de San Ildefonso reciben siempre el mismo mensaje de la tradición jiennense: la Virgen escucha a quienes la invocan y no deja sola a su ciudad.

Citas y referencias

  1. Bartolomé Ximénez Patón. Historia de la antigua y continuada nobleza de la ciudad de Jaén, cap. 13 (1628). 2
  2. Gaspar Salcedo de Aguirre. Relación de algunas cosas insignes que tiene este Reyno y Obispado de Jaén (1614).
  3. Valle Pérez Cano. Virgen de la Capilla (Jaén). Revista PH, Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, n.o 78, mayo de 2011, págs. 14-67. 2 3 4 5
  4. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 67 (1992).
  5. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Memoria final de la intervención en la Virgen de la Capilla de Jaén (2011). 2 3 4 5
  6. Ritual de la coronación de una imagen de la Santísima Virgen María. Congregación para el Culto Divino (1981).
  7. Decreto 62/1993, de 4 de mayo. Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, n.o 75, de 13 de julio de 1993.
  8. Concilio Vaticano II. Constitución dogmática Lumen gentium, cap. VIII, nn. 66-67 (1964).
  9. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 971 (1992).
  10. Código de Derecho Canónico, cáns. 1186 y 1230 (1983).
  11. Concilio Vaticano II. Constitución Sacrosanctum Concilium, nn. 13 y 125 (1963).
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