Orígenes y desarrollo
La aparición de la advocación Virgen de la Capilla se relaciona con la costumbre medieval de erigir capillas a la sombra de una imagen de María, a menudo descubierta de manera milagrosa o donada por devotos locales. Estas capillas se convirtieron rápidamente en centros de peregrinación y de celebración litúrgica, favoreciendo la expansión de la devoción2.
Evolución en el mundo hispano
En la península ibérica y sus antiguas colonias, la Virgen recibió numerosos epítetos que expresan la esperanza o gratitud de los fieles. El Papa Pío XII, en su mensaje a la Asamblea Nacional Marianista de España (1954), destacó la proliferación de nombres marianos que «representan su esperanza o gratitud”3. La Santísima Virgen de la Capilla se inserta dentro de esta tradición de títulos locales que reflejan la relación íntima entre la comunidad y la Madre de Dios.
