El carisma de Santo Domingo se centró en la predicación del Evangelio como medio para difundir la verdad y la caridad. La Orden de Predicadores se distinguió por varias características fundamentales:
Pobreza mendicante y vida fraterna
Los frailes dominicos se presentaron como mendicantes, sin grandes propiedades que administrar. Esta elección les permitía una mayor disponibilidad para el estudio y la predicación itinerante, sirviendo como un testimonio práctico para el pueblo. Domingo hizo de la pobreza un pilar de su orden, llegando a detener la construcción de un convento en Bolonia por considerarlo demasiado suntuoso. Su testamento final a sus hermanos fue: «Estos, mis muy amados, son los legados que os dejo como a mis hijos: tened caridad entre vosotros; mantened la humildad; conservad la pobreza voluntaria».
La vida fraterna también fue esencial. El gobierno de los conventos y provincias dominicanas se estructuró en capítulos que elegían a sus superiores, promoviendo así la responsabilidad de todos los miembros y la unidad en la verdad estudiada y compartida en caridad,.
Estudio y formación teológica
Domingo insistió en que sus seguidores recibieran una sólida formación teológica,. No dudó en enviarlos a las universidades de la época, a pesar de la desconfianza de muchos clérigos hacia estas instituciones culturales,. Las Constituciones de la Orden de Predicadores otorgan gran importancia al estudio como preparación para el apostolado, un estudio basado en la Sagrada Escritura y respetuoso de las preguntas de la razón,.
El lema de los Frailes Predicadores, contemplata aliis tradere (transmitir a otros lo contemplado), resume esta dimensión pastoral del estudio. La teología, según Domingo, tiene una dimensión espiritual y pastoral que enriquece el alma y la vida, llevando a la alegría interior de contemplar la belleza de la verdad divina,.
Devoción mariana y el Santo Rosario
La devoción mariana fue un medio indispensable para la eficacia de la acción apostólica de Domingo,. Se le atribuye haber fomentado tiernamente esta devoción y haberla dejado como un legado precioso a sus hijos espirituales,. Los dominicos han tenido un gran mérito en la difusión del Santo Rosario, una oración «tan querida por el pueblo cristiano y tan rica en valores evangélicos: una verdadera escuela de fe y piedad»,.
La tradición sostiene que la devoción del Rosario fue revelada a Santo Domingo,. La Iglesia, en respuesta a la intercesión de María a través del Rosario, ha encontrado siempre su auxilio, especialmente en tiempos de tribulación.
Oración de intercesión
Domingo creía firmemente en el valor de la oración de intercesión para el éxito de la obra apostólica,. Cuidó de varios monasterios femeninos en Francia y Roma, reconociendo el papel vital de la oración de las religiosas de clausura en el acompañamiento de la acción apostólica,.