Santo Rostro de Lucca

El Santo Rostro de Lucca, conocido también como Volto Santo, es un antiguo crucifijo de madera que se venera en la Catedral de San Martín de Lucca, en Italia. Esta imagen, representando a Jesucristo crucificado con una túnica larga y una corona real, ha sido objeto de profunda devoción popular desde la Edad Media, considerada un palladium protector de la ciudad. Su difusión por peregrinos y mercaderes generó diversas leyendas, como la de Santa Wilgefortis, y simboliza la fe cristocéntrica en la tradición católica, destacando por su realismo y su conexión con la espiritualidad luquesa.1,2
Tabla de contenido
Historia
Orígenes legendarios
La tradición atribuye la talla del Santo Rostro a Nicodemo, el fariseo mencionado en el Evangelio de Juan que visitó a Jesús de noche. Según la leyenda, Nicodemo, inspirado milagrosamente, esculpió la imagen pero no pudo terminar el rostro, que fue completado por un ángel. Esta narración, común en crucifixos medievales, vincula el Volto Santo con los orígenes apostólicos, aunque historiadores lo datan en la Alta Edad Media.1,2
Se cree que la imagen llegó a Lucca en el siglo VIII, posiblemente bajo el obispo Giovanni (787). Fuentes antiguas relatan que fue traída por mar desde Tierra Santa, salvándose de un naufragio gracias a su intervención milagrosa. Gregorio Magno menciona milagros relacionados con Lucca, aunque no directamente con el crucifijo. Desde entonces, se convirtió en el emblema espiritual de la república luquesa, protegiendo la ciudad en batallas y epidemias.2
Evolución cronológica
En los siglos XI y XII, la devoción se extendió ampliamente. Guillermo II de Inglaterra juraba por el «Santo Rostro de Lucca», evidencia de su fama europea. Tras el cambio en la iconografía crucífera —abandonando la túnica larga por el perizoma—, copias del Volto Santo fueron malinterpretadas como representaciones femeninas, originando mitos hagiográficos. En el siglo XV, su culto decayó en algunos lugares, pero persistió en Lucca, donde se conserva en la catedral desde tiempos inmemoriales.3,2
Descripción artística
El Santo Rostro es una escultura de madera de olivo o cedro, de tamaño mayor que el natural (aproximadamente 2,5 metros de altura). Cristo aparece de pie sobre el patíbulo, con los ojos abiertos y expresivos, cabello largo cayendo sobre los hombros, barba y bigote, y una corona de rey en lugar de espinas. Viste el colobium sinopis, una túnica larga sin mangas típica de la iconografía bizantina y románica temprana, que cubre todo el cuerpo hasta los pies calzados con zapatos de plata para resistir los besos de los fieles.1,3,2
Esta representación difiere de los crucifixos góticos posteriores, donde Cristo yace muerto con el cuerpo inclinado. El estilo sugiere influencias orientales, posiblemente sirias o palestinas, con ojos almendrados y expresión serena, enfatizando la victoria sobre la muerte más que el sufrimiento. Estudios iconográficos, como los de Schnürer, confirman su autenticidad como crucifixus del siglo VIII-IX.1,2
Veneración y devoción
En Lucca y Europa
El Volto Santo es el patrón principal de Lucca, invocado en procesiones anuales el 14 de septiembre (Exaltación de la Cruz) y el 20 de septiembre (fiesta local). Los luqueses lo consideraban un talismán: juramentos civiles se prestaban ante él, y peregrinos lo besaban en los pies, desgastando la madera hasta añadir protecciones metálicas. Su fama atrajo a Ricardo, rey anglosajón, padre de santos como Willibaldo, quien murió en Lucca en 739.3,2
Copias se distribuyeron por Europa, fomentando devociones locales. En Inglaterra, se relacionaba con el «Holy Face»; en Alemania, con el «heilige Kummernis». San Juan Leonardi, fundador de los Clérigos Regulares de la Madre de Dios, se inspiró en su «esplendor» para su vida apostólica, como destacó Benedicto XVI.4
Milagros y protecciones
Tradiciones relatan intervenciones divinas: salvación de incendios, victorias militares y curaciones. Durante la peste, se procesionaba para implorar misericordia. Hoy, permanece en un templo octogonal barroco en la catedral, accesible a fieles para oración personal.3,4
Leyendas asociadas
La difusión de réplicas del Volto Santo generó confusiones iconográficas. En la Baja Edad Media, al vestirlo con túnica larga y corona, se le tomó por una mujer crucificada, originando la leyenda de Santa Wilgefortis (o Uncumber en inglés, Kümmernis en alemán). Según el mito, era hija de un rey pagano portugués que, para evitar un matrimonio forzado, rogó por un milagro: le creció barba, y su padre la crucificó. Un violinista pobre recibió uno de sus zapatos dorados, probando su inocencia al recibir el otro.1,3
Esta fábula, calificada de «folclórica» por hagiógrafos como Alban Butler, no se remonta antes del siglo XV. Nombres como Liberata o Reginfledis derivan de interpretaciones populares: «virgo fortis» (virgen fuerte) o «Hilge Vartz» (Santo Rostro). En Inglaterra, mujeres ofrecían avena a «Uncumber» para librarse de maridos difíciles, según San Tomás Moro. La Iglesia nunca la incluyó en el Martirologio universal, reconociéndola como error devocional.1,3
Influencia en el arte y la liturgia
El Santo Rostro inspiró esculturas y pinturas en Italia y más allá. En Lucca, iglesias como Santa María Cortelandini preservan devociones relacionadas. Litúrgicamente, su fiesta local incluye antífonas y oraciones, como en breviarios del siglo XVI (ej. Salisbury, 1533). En el arte popular, aparece en retablos y grabados, simbolizando la cara santa de Cristo.1,5
Autores como el jesuita Charles Cahier lo vinculan a crucifixos vestidos medievales, explicando las leyendas como «desviaciones piadosas». Hoy, estudios bollandistas y enciclopedias católicas lo destacan como tesoro irremplazable.3,2
En la tradición católica contemporánea
Benedicto XVI, en su audiencia del 7 de octubre de 2009, elogió el Volto Santo como «símbolo elocuente» de la fe de San Juan Leonardi, invitando a fijar la mirada en el rostro crucificado de Jesús para la renovación eclesial. Permanece un icono vivo de la cristología pascual, invitando a la contemplación del Cristo Rey victorioso.4
Citas
Wilgefortis, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Wilgefortis (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7
Lucca, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Lucca (1913). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7 ↩8
San Wilgefortis, o liberata (sin fecha), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen III, § 155 (1990). ↩ ↩2 ↩3 ↩4 ↩5 ↩6 ↩7
San Juan Leonardi, Papa Benedicto XVI. Audiencia General del 7 de octubre de 2009 (2009). ↩ ↩2 ↩3
Clérigos regulares de la Madre de Dios de Lucca, The Encyclopedia Press. Enciclopedia Católica, §Clérigos Regulares de la Madre de Dios de Lucca (1913). ↩
