El sudario ha sido objeto de investigaciones de carácter médico, antropológico, químico y forense. Los estudios han examinado, entre otros aspectos:
- La estructura y el tipo de tejido.
- La naturaleza de las manchas.
- La posible presencia de sangre.
- La distribución de los fluidos.
- Las características anatómicas que podrían deducirse de las marcas.
- La posible relación con un cuerpo que hubiera sufrido una crucifixión.
- La conservación y las alteraciones producidas por el tiempo.
Algunos investigadores han defendido que las manchas resultan compatibles con la sangre y con las lesiones de una persona crucificada. Otros han cuestionado la interpretación de determinadas marcas, la calidad de las muestras, la contaminación posterior y la posibilidad de reconstruir una escena funeraria a partir de un tejido manipulado durante siglos.
Valor de los estudios forenses
Los estudios forenses pueden responder preguntas concretas sobre la materia:
- ¿Qué fibras componen el paño?
- ¿Qué sustancias aparecen en ellas?
- ¿Qué tipo de manchas contiene?
- ¿Qué procesos físicos o químicos pudieron producirlas?
- ¿Resulta compatible la distribución de las manchas con una determinada posición corporal?
Estas respuestas poseen valor científico, pero no identifican por sí solas a la persona que estuvo en contacto con el tejido. La sangre humana, incluso cuando queda demostrada, no contiene necesariamente una identificación histórica de su propietario. La compatibilidad con una crucifixión tampoco prueba que el cadáver perteneciera a Jesucristo.
Autenticidad histórica
La autenticidad histórica requiere una cadena de custodia razonablemente continua, testimonios independientes, datación coherente, correspondencia con el contexto cultural y ausencia de explicaciones alternativas más probables. Una tradición piadosa puede conservar un recuerdo antiguo, pero la tradición por sí sola no sustituye la documentación.
En el caso del sudario de Oviedo, la investigación debe diferenciar:
- La antigüedad del tejido.
- La antigüedad de las manchas.
- La fecha de la primera documentación fiable.
- El itinerario atribuido al objeto.
- La identificación con el sudario de los Evangelios.
- La relación propuesta con la sábana de Turín.
Cada cuestión requiere pruebas propias. Una datación antigua no demuestra automáticamente un origen jerosolimitano; una procedencia oriental no demuestra automáticamente una relación con Jesús; y una coincidencia anatómica no demuestra una identidad personal.
Autenticidad dogmática
La autenticidad dogmática pertenece a un plano distinto. La Iglesia no enseña como verdad revelada que el sudario de Oviedo sea el paño que cubrió la cabeza de Jesús. La fe católica obliga a creer en la muerte, sepultura, resurrección y glorificación de Jesucristo, pero no exige aceptar la autenticidad de una reliquia concreta.
Por tanto, un católico puede venerar el sudario con legítima piedad y, al mismo tiempo, mantener una actitud prudente respecto de su identificación histórica. También puede considerar insuficientes las pruebas de autenticidad sin incurrir por ello en falta contra la fe.
La Iglesia exige que la veneración de las reliquias evite la superstición, el comercio ilícito y el fraude. La instrucción de la autoridad eclesiástica competente debe acompañar la exposición pública de una reliquia, y la conservación requiere medidas que protejan su integridad y dignidad.