Toribio de Mogrovejo nació en 1538 en Mayorga (León), en la Corona de España, y murió el 23 de marzo de 1606, cerca de Lima (Virreinato del Perú).1,2,3
El perfil de su santidad encaja con el clima de la reforma católica propia del final del siglo XVI: el arzobispo entendió el ministerio episcopal como servicio efectivo a la comunidad cristiana mediante la predicación, la administración de los sacramentos, la corrección de abusos y la formación de quienes debían transmitir la fe. El Papa Benedicto XVI describió su entrega como «abnegada» al «edificio» y «consolidación» de las comunidades eclesiales de su tiempo.3



