La expresión «Mario y Compañeros» alude principalmente al beato Mario Borzaga, sacerdote de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y al beato Paul Thoj Xyooj, catequista laico hmong que lo acompañó hasta la muerte. Ambos pertenecen al grupo de diecisiete mártires del Laos beatificados por la autoridad apostólica.2
Desde el punto de vista del derecho canónico y de la liturgia, resulta fundamental distinguir entre beato y santo:
- La beatificación permite el culto público dentro de los lugares, comunidades o ámbitos autorizados por la Santa Sede.
- La canonización prescribe el culto público para toda la Iglesia universal y presenta al canonizado como santo de la Iglesia católica.
Por tanto, el título «Santos Mario y Compañeros» pertenece al uso devocional o popular, pero no expresa con precisión la situación jurídica actual de estos testigos de la fe. La denominación litúrgica exacta es Beatos Mario Borzaga y Paul Thoj Xyooj, o bien Beatos mártires del Laos. La diferencia entre beatificación y canonización afecta tanto a la extensión del culto como a su fuerza jurídica: la beatificación posee carácter permisivo y limitado, mientras que la canonización establece el culto universal.4,5
La Instrucción Sanctorum Mater llama Siervo de Dios al católico cuya causa de beatificación y canonización ha comenzado oficialmente. La Iglesia utiliza después la declaración de martirio y la beatificación para autorizar la veneración pública del beato, sin equiparar todavía esa condición con la canonización.6
