En los documentos de la Santa Sede, la fórmula jurídica de la Iglesia aparece expresamente: la autoridad apostólica concede facultad para inscribir a ciertos Siervos de Dios en el número de los beatos (o para publicar decretos relativos al martirio).
A continuación se recogen ejemplos donde el reconocimiento aparece en el propio texto documental.
Beatos por martirio (reconocimiento de «decreto de mártirio»)
En un caso referido a varios mártires, se relata que se reconoció su martirio real y que se concedió la promulgación del decreto correspondiente.
El mismo documento indica que, por mandato de la autoridad pontificia, se leyó el texto de cartas apostólicas con las que se inscribía a ciertos Siervos de Dios en el número de los beatos, incluyendo a Bonaventura García Paredes y Michaël Léibar Garay, junto con otros compañeros.
En otra relación sobre martirio, se describe el recorrido: se menciona la existencia de una fama del martirio durante décadas, una investigación diocesana y una serie de pasos hasta la promulgación del decreto de martirio.
Finalmente, el texto indica que se inscribe a Ángelus Marina Álvarez y a diecinueve compañeros en el número de los beatos «mártires».
Inscripción en el número de los beatos (actos y fórmulas apostólicas)
En varias actas se muestra la misma lógica: la Santa Sede, tras la consulta de la Congregación competente, concede la facultad para inscribir a determinados Siervos de Dios en el catálogo de los beatos.
Por ejemplo, en un documento se afirma: «in Beatorum numerum adscribimus» y se mencionan nombres concretos, entre ellos Crux Laplana y Laguna (obispo) y Ferdinandus Español Berdié (presbítero).
En otro acto se incluyen también, como Siervos de Dios a inscribir, figuras como Lucas a Sancto Ioseph Tristany Pujol y Leonardus Iosephus Aragónes Mateu, además de otros nombres que el texto enumera.