Capital de Lidia
Sardis fue la capital del reino de Lidia, una de las principales potencias de Anatolia durante la primera mitad del primer milenio antes de Cristo. La dinastía lidia de los Heráclidas gobernó aproximadamente entre los siglos VIII y VII antes de Cristo. Más tarde, el rey Giges fundó la dinastía de los Mermnadas, que dominó Lidia desde el año 687 hasta el 546 antes de Cristo.
El soberano más célebre de esta última dinastía fue Creso, cuya riqueza llegó a convertirse en proverbial. El rey persa Ciro conquistó Sardis y depuso a Creso en el año 546 antes de Cristo. Desde entonces, la ciudad pasó a ser residencia de los sátrapas persas encargados de gobernar el antiguo territorio lidio.
La conquista de Sardis por jonios y atenienses en el año 498 antes de Cristo contribuyó al estallido de las guerras entre persas y griegos. En el año 334 antes de Cristo, la ciudad se rindió sin resistencia a Alejandro Magno. Después de la muerte del conquistador, perteneció a Antígono y, desde el año 301, a los reyes seléucidas. Tras la derrota de Antíoco III frente a Roma en Magnesia, en el año 190 antes de Cristo, Sardis quedó integrada en el reino de Pérgamo y más tarde pasó al dominio romano.
Sardis romana
Durante la época imperial, Sardis llegó a ser la capital de la provincia romana de Lidia. Su posición económica y administrativa favoreció la presencia de una población numerosa y una intensa actividad comercial. La ciudad conservó también su importancia durante la Antigüedad tardía y el periodo bizantino.