El título procede de las primeras palabras del poema: Victimae Paschali laudes immolent Christiani. La expresión invita a los cristianos a ofrecer alabanzas a la Víctima pascual, es decir, a Cristo, que entregó su vida y venció a la muerte. La secuencia concluye con una confesión de fe en la resurrección y una súplica a Cristo, Rey victorioso, para que tenga misericordia.3,4
En la terminología litúrgica, una secuencia es una composición poética y musical vinculada históricamente al canto del aleluya. Durante la Edad Media proliferaron secuencias para distintas celebraciones; el misal romano de 1570 conservó cuatro, entre ellas Victimae Paschali Laudes, destinada a la Pascua.1
