Relación con el Aleluya
La secuencia nació en relación con el Aleluya de la misa. Este canto podía terminar con un jubilus: una prolongación melódica sobre la vocal final de «Aleluya». La palabra sequentia designaba originalmente esa melodía que seguía a la a final.
Durante la Edad Media, algunas composiciones poéticas quedaron asociadas a esas melodías y dieron lugar a cantos con texto propio. La explicación tradicional sostenía que las palabras ayudaban a recordar las melodías extensas del jubilus. La investigación musicológica reciente ha cuestionado que ese proceso, por sí solo, explique el origen y el desarrollo de la secuencia. Por ello, aunque su vínculo inicial con el Aleluya está ampliamente reconocido, la manera exacta en que surgió el género sigue siendo objeto de debate académico.,
Desarrollo medieval
Los manuscritos medievales suelen situar las secuencias después del Aleluya, especialmente en las misas de fiestas. Su popularidad alcanzó un momento de gran difusión en los siglos XII y XIII. A lo largo de la Edad Media se compusieron numerosos textos, con formas poéticas y musicales variadas, que expresaban la creatividad y la piedad de comunidades y lugares distintos.,
Una forma frecuente consistía en parejas de estrofas con el mismo número de sílabas y una melodía común dentro de cada pareja. La melodía cambiaba al comenzar la pareja siguiente. Esta estructura podía favorecer el canto alternado entre dos grupos, por ejemplo, dos partes de un coro monástico. No todas las secuencias medievales siguieron exactamente ese esquema, pues el género experimentó transformaciones a lo largo del tiempo.,,
Los especialistas han propuesto distintas interpretaciones sobre quiénes compusieron y cantaron estas piezas. Algunos han visto en ellas una expresión popular dentro de la liturgia; otros consideran más probable que muchas surgieran en ambientes monásticos, donde existían coros capaces de interpretar sus elaboradas formas latinas y musicales.
Reforma del Misal romano
La gran cantidad de secuencias medievales dio paso a un repertorio mucho más reducido en el Misal romano de 1570, que conservó cuatro: Victimae paschali laudes, Veni Sancte Spiritus, Lauda Sion y Dies irae. La secuencia mariana Stabat Mater se incorporó al Misal romano en 1727.,
La reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II mantuvo cuatro secuencias, pero excluyó Dies irae del Misal. También las situó antes del Aleluya del Evangelio, y no después de él, como era habitual en la disposición medieval. En el rito romano actual, Victimae paschali laudes y Veni Sancte Spiritus son obligatorias; Lauda Sion y Stabat Mater son facultativas.,