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Sede presidencial

La sede presidencial es el asiento desde el que el sacerdote que celebra la liturgia preside la asamblea y dirige su oración. Situada normalmente en el presbiterio, expresa un servicio de presidencia dentro de la celebración eucarística, no una dignidad personal ni un poder autónomo. Cuando el celebrante es un obispo, su sede recibe el nombre propio de cátedra y representa también su ministerio de enseñanza en la Iglesia particular.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSede presidencial
CategoríaTérmino
DescripciónAsiento desde el que el sacerdote que celebra la liturgia preside la asamblea y dirige su oración. Situada normalmente en el presbiterio, expresa un servicio de presidencia dentro de la celebración eucarística, no una dignidad personal ni un poder autónomo
Referencias1184 (1992)
TipoTérmino litúrgico
UbicaciónPresbiterio

Tabla de contenido

Significado litúrgico

La sede hace visible que la asamblea litúrgica tiene una presidencia y que el sacerdote celebrante desempeña determinadas funciones durante la celebración. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la silla del obispo o del sacerdote debe expresar su cometido de presidir la asamblea y dirigir la oración.1

La sede del sacerdote celebrante debe mostrar el cometido que tiene de presidir la asamblea y guiar la oración.2

La sede no sustituye al altar ni al ambón. Cada uno de estos lugares cumple una función litúrgica propia: el altar ocupa el centro de la celebración eucarística; el ambón es el lugar adecuado para proclamar la Palabra de Dios; y la sede corresponde a la presidencia de la asamblea y a la dirección de su oración. La disposición del presbiterio puede expresar la relación entre esos espacios sin confundir sus funciones.3,1

La presidencia litúrgica tampoco convierte la silla en un trono. La normativa romana pide expresamente evitar cualquier apariencia de trono en la sede del sacerdote celebrante. Así, su presencia significa un ministerio al servicio de la oración común, no una exaltación del celebrante.4

Ubicación y disposición

La sede suele colocarse en el presbiterio, en un lugar visible para los fieles y desde el que el celebrante pueda dirigir la oración y comunicarse con la asamblea. La disposición más adecuada, según la Instrucción General del Misal Romano, es un lugar orientado hacia el pueblo y situado al fondo del presbiterio. Esta norma admite excepciones cuando la arquitectura de la iglesia o las circunstancias lo aconsejan, como una distancia excesiva que dificulte la comunicación o la presencia del sagrario en posición central tras el altar.4

La sede debe integrarse con el conjunto del presbiterio. Una guía para las grandes celebraciones litúrgicas recomienda que resulte bien visible, guarde relación con los concelebrantes y armonice en forma y decoración con el altar y el ambón. La ubicación concreta depende, por tanto, tanto de su función como de la disposición arquitectónica de cada iglesia.3

La disposición debe facilitar también el servicio de los demás ministros. El diácono ocupa un asiento próximo al del celebrante; los sacerdotes concelebrantes y los presbíteros presentes en hábito coral cuentan con sus propios asientos. Los lugares destinados a los demás ministros han de distinguirse de los reservados al clero y permitir que cada ministro cumpla con facilidad la función que tiene asignada.4

La sede presidencial y la cátedra episcopal

La cátedra es la sede propia del obispo en su iglesia catedral. Su nombre está relacionado con la función de enseñanza episcopal: la cátedra representa de manera singular el magisterio que corresponde al obispo en su Iglesia. Por ello, aunque la sede presidencial del sacerdote y la cátedra episcopal comparten la función litúrgica de presidir, no poseen idéntico significado.5

La cátedra no debe confundirse con un trono de honor. En la liturgia, expresa la responsabilidad pastoral y docente del obispo y su servicio a la Iglesia particular. La tradición histórica la situó en ocasiones en el centro del ábside, con asientos para los presbíteros a ambos lados; las iglesias posteriores adoptaron también otras disposiciones. La localización y la forma de la cátedra variaron según la arquitectura y las costumbres de cada época.6

La bendición de una nueva sede puede vincularse a una celebración litúrgica. El Ritual Romano contempla un rito para inaugurar una nueva cátedra o sede presidencial: la bendición de la cátedra corresponde al obispo diocesano o, en circunstancias muy particulares, a otro obispo con mandato especial suyo. La normativa litúrgica considera conveniente bendecir la sede antes de destinarla al uso litúrgico.5,4

Origen y evolución histórica

Las primeras formas de sede episcopal y de asiento celebrativo aparecen vinculadas a la arquitectura de las iglesias antiguas. La tradición histórica describe cátedras episcopales situadas en el centro del ábside y acompañadas por bancos más bajos para los presbíteros asistentes. Algunas sillas antiguas eran de mármol y tenían respaldo elevado; también hubo sillas episcopales de madera.6

En los primeros siglos, el obispo podía predicar sentado en su cátedra y de frente a la asamblea. En las grandes basílicas, sin embargo, esa posición no siempre permitía que los fieles le oyeran con facilidad. La evolución de los edificios y de las prácticas litúrgicas modificó, por ello, la relación entre la sede episcopal, el altar y el lugar destinado a la proclamación.6

En la tradición occidental también se desarrollaron asientos para el clero celebrante en el santuario. Las sédilas eran asientos situados, por lo común, en el lado sur del santuario, utilizados por los ministros durante la liturgia. En algunos lugares comenzaron como un asiento único y después adoptaron configuraciones de varios asientos para el celebrante, el diácono y otros ministros. Su forma varió entre bancos sencillos y asientos incorporados a nichos arquitectónicos.7

La historia de la sede muestra, por tanto, una diversidad de formas y ubicaciones, pero mantiene un principio litúrgico constante: el asiento debe servir a la función de quien preside y ayudar a expresar el orden de la celebración. La normativa actual concreta ese principio al pedir que la sede sea visible, adecuada a la arquitectura, distinta de un trono y coherente con la participación de la asamblea.3,4

Citas y referencias

  1. Capítulo segundo: la celebración sacramental del misterio pascual, Catecismo de la Iglesia Católica, 1184 (1992). 2
  2. El ambón, Santa Sede. Misal Romano, 43 (2020).
  3. B3. Los espacios y la ministerialidad - E) La sede, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Guía para las Grandes Celebraciones, 21 (2014). 2 3
  4. Capítulo V: la disposición y el amueblamiento de las iglesias para la celebración de la eucaristía - II. Disposición del presbiterio para la sagrada sinaxis (asamblea eucarística) - La silla para el sacerdote celebrante y otros asientos, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Instrucción General del Misal Romano, 310 (2003). 2 3 4 5
  5. I. Ordo benedictionis occasione data auspicandi novam cathedram seu sedem praesidentiae, Sagrada Congregación para el Culto Divino. De Benedictionibus (Libro de las Bendiciones), 332 (1993). 2
  6. Cátedra, Enciclopedia Católica, Cátedra (1913). 2 3
  7. Sedilia, Enciclopedia Católica, Sedilia (1913).
Modificado el 20 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.62 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xns2wnwf5

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