La Segunda carta a los Corintios se presenta como una misiva enviada por Pablo, descrito como «apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios», junto a Timoteo, calificado como «nuestro hermano».1 Pablo, el principal autor, era un misionero itinerante que había fundado la iglesia de Corinto durante su segundo viaje apostólico, alrededor del año 50-51 d.C., como se relata en los Hechos de los Apóstoles (Hch 18). Timoteo, su colaborador cercano, aparece como coemisor para reforzar la unidad y la legitimidad del mensaje, ya que había visitado previamente a la comunidad corintia.
Los destinatarios son la iglesia de Dios que está en Corinto, junto con «todos los santos que están en toda Acaia».2 Corinto, una próspera ciudad portuaria en Grecia, era un centro multicultural propenso a divisiones, influencias paganas y disputas internas. Acaia abarca la región circundante, incluyendo otras comunidades cristianas. Pablo se dirige a ellos con familiaridad, pero también con autoridad pastoral, reconociendo sus avances espirituales y sus desafíos, como el escándalo moral y las infiltraciones de falsos apóstoles.

