La carta comienza con la presentación de Pablo como «apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios» y menciona a Timoteo como colaborador. Los destinatarios son «la Iglesia de Dios que está en Corinto» y «todos los santos que viven en toda Acaya».1
Pablo escribe desde una situación de tensión pastoral. Algunos miembros de la comunidad cuestionaban su autoridad, su forma de hablar, sus decisiones y su modo de ejercer el apostolado. Sus adversarios presumían de credenciales religiosas y de una apariencia de autoridad que contrastaban con la presencia humilde del Apóstol. La tradición exegética antigua identificó a estos opositores como falsos apóstoles que habían ganado influencia entre los corintios.2
La carta persigue varios objetivos:
- Explicar el aplazamiento de una visita a Corinto.
- Restablecer la comunión con la comunidad.
- Interpretar cristianamente el sufrimiento apostólico.
- Defender la legitimidad del ministerio de Pablo.
- Exhortar a completar la colecta para Jerusalén.
- Desenmascarar una autoridad religiosa basada en la vanagloria.
- Mostrar que la debilidad, cuando se vive en Cristo, puede convertirse en lugar de manifestación de la gracia.





