Caída de Edessa y llamado a la cruzada
En diciembre de 1144, la ciudad fortificada de Edessa cayó ante los musulmanes liderados por Imad‑ed‑Din Zangi, provocando una gran consternación en la cristiandad occidental1. El Papa Eugenius III, desde Viterbo, emitió un llamado urgente a los caballeros de Europa para defender los lugares santos y restaurar los principados cristianos en Oriente1.
El papel de San Bernardo de Claraval
San Bernardo, abad de la abadía de Claraval, fue comisionado por el papa para predicar la cruzada. Su discurso en la asamblea de Vézelay (31 marzo 1146) encendió el fervor religioso y atrajo a la reina Eleanor de Aquitania y a numerosos nobles, quienes tomaron la cruz con entusiasmo2. Bernard también viajó a Alemania, donde convenció al emperador Conrad III y a su sobrino Frederico Barbarroja de unirse al esfuerzo cristiano2.

