La autoría del Segundo libro de los Macabeos permanece anónima, aunque se sabe que se basa en una historia más extensa en cinco volúmenes escrita por Jason de Cirene, un historiador helenizado de origen judío. El autor del epítome, que resume la obra de Jason, no se identifica explícitamente, pero su estilo revela un profundo conocimiento de la tradición judía y un enfoque didáctico orientado a la edificación espiritual. En el prefacio del libro (2 Mac 2,20-32), el redactor explica su propósito: condensar la narración de Jason para hacerla más accesible, evitando detalles superfluos y centrándose en lo esencial para instruir a los lectores.1
La fecha de composición se sitúa en el siglo II a. C., probablemente entre el 124 a. C. y el 100 a. C. Las dos cartas introductorias que preceden al texto principal proporcionan pistas cronológicas. La primera, dirigida a los judíos de Egipto, data del año 188 de la era seléucida (equivalente al 124 a. C.), e invita a celebrar la fiesta de la Dedicación del Templo. La segunda carta, de la gerousia (senado judío) y Judas Macabeo a Aristóbulo y los judíos egipcios, se escribió poco después de la muerte de Antíoco IV Epífanes, alrededor del 163 a. C., antes de que se conocieran todos los detalles de su fin. El epítome en sí mismo debe haber sido redactado poco después de los eventos narrados, posiblemente en la década de 160-150 a. C., para responder a la demanda de una versión abreviada de la historia de Jason.1
El idioma original es el griego koiné, como evidencian las construcciones idiomáticas y la ausencia de indicios de traducción desde el hebreo o arameo. Hebraísmos presentes se explican por el tema judío, pero el estilo es claramente helenístico, adaptado a un público de la diáspora que conocía poco el hebreo.1 Esta elección lingüística refleja el contexto cultural de la época, en el que el griego era la lengua franca del Mediterráneo oriental.

