En la Biblia católica, el Segundo Libro de los Reyes se incluye en la sección de los Libros Históricos del Antiguo Testamento. Su denominación proviene de la Septuaginta y la Vulgata latina, donde se considera el cuarto de una serie de cuatro libros reales: el primero y segundo corresponden a los Libros de Samuel, y el tercero al Primer Libro de los Reyes. Esta estructura refleja la unidad narrativa de la historia monárquica de Israel, desde el establecimiento del reino hasta su disolución.
El libro ocupa una posición estratégica en el canon, inmediatamente después del Primer Libro de los Reyes, completando la crónica de los reyes. En las ediciones protestantes, se denomina 2 Reyes para alinearse con una numeración diferente, pero la tradición católica mantiene la distinción para preservar la integridad de los textos deuterocanónicos y la herencia patrística. San Jerónimo, en su traducción de la Vulgata, adoptó esta división para facilitar la lectura, influida por la versión griega de los Setenta.
La canonicidad del Segundo Libro de los Reyes no ha sido cuestionada en la Iglesia Católica desde los primeros concilios, como el de Hipona (393 d.C.) y el de Cartago (397 d.C.), que lo incluyeron en el canon inspirado. Su autenticidad se basa en la tradición apostólica y en referencias neotestamentarias, como las alusiones a los profetas Elías y Eliseo en el Evangelio de Lucas.

