Tesalónica y Berea
El viaje comenzó en Tesalónica, donde Pablo y Silas predicaron en el templo judío y en la casa de los filósofos. La comunidad respondió con entusiasmo, aunque los judíos provocaron una revuelta que obligó a los apóstoles a huir a Berea, donde el pueblo recibió el mensaje con mayor disposición y examinó las Escrituras diariamente,.
Atenas
De Berea, Pablo se dirigió a Atenas, capital del mundo helenístico. Allí, frente al Areópago, presentó a Dios como el «Dios desconocido» que los atenienses adoraban sin conocer, logrando una inculturación del Evangelio que el Papa Francisco describe como una «mirada contemplativa» que descubre a Dios en los hogares y plazas de la ciudad.
Corinto
Posteriormente, Pablo llegó a Corinto, donde estableció una comunidad sólida. Predicó en la sinagoga cada sábado y, tras la oposición judía, se trasladó a la casa del gentil Ticio Justo, donde permaneció un año y medio, enseñando y fortaleciendo a los creyentes,. Allí también se produjo el famoso juicio ante el procónsul Galo, que, pese a la acusación, no intervino contra Pablo.
Filadelfia y Listra
Desde Corinto, Pablo viajó a Filadelfia, donde la comunidad creció gracias a la predicación constante. En Listra, se relata la visión celestial que condujo a la conversión de Saulo, el perseguidor de la Iglesia, quien pasó a ser el apóstol Pablo (aunque este episodio se menciona en la tradición como parte de la primera misión, su eco se siente en el segundo viaje).
Derbe y regreso a Antioquía
El último tramo del recorrido lo realizó en Derbe, donde Pablo y Silas predicaron con éxito. Al concluir el viaje, regresaron a Antioquía, donde la comunidad recibió con júbilo a los viajeros y se redactaron las epístolas a los Tesalonicenses y a los Filipenses.