La controversia surgió en el siglo V, sobre todo entre monjes del sur de la Galia, algunos de ellos vinculados a Marsella. Por esta razón, los autores antiguos llamaron a sus partidarios massilianos. El término semipelagianismo no pertenece a la época de la disputa: apareció a finales del siglo XVI y después quedó como denominación historiográfica para las posiciones debatidas en la Galia.4
El conflicto nació tras la condena del pelagianismo. En el sínodo de Cartago de 418, la Iglesia había reafirmado que la gracia resulta necesaria para conocer y realizar el bien que conduce a la salvación. Los monjes massilianos aceptaban esa necesidad, pero temían que algunas formulaciones de san Agustín sobre la gracia y la predestinación redujeran en exceso la libertad humana o hicieran inútil el esfuerzo ascético. La discusión pretendía encontrar una vía intermedia entre el pelagianismo y ciertas interpretaciones de la doctrina agustiniana.4,5
Juan Casiano, monje y autor espiritual, ocupa un lugar importante en este contexto. Reconocía la caída del ser humano y la necesidad de una ayuda interior de Dios para vencer las tentaciones y alcanzar la santidad. A la vez, defendía que la naturaleza humana conservaba cierta capacidad de iniciar el movimiento hacia Dios. La controversia posterior relacionó esta postura con las tesis semipelagianas, aunque Casiano no participó en la fase final de la disputa.6



