El pueblo de Lima conoce la imagen con varios nombres que recogen distintos aspectos de su historia. Cristo de Pachacamilla alude al barrio en que apareció la pintura; Cristo Moreno recuerda que sus primeros devotos fueron mayoritariamente personas de origen africano; y Señor de los Milagros resume la fama de los favores atribuidos a su intercesión, que hizo del título el nombre definitivo de la devoción.1,3
Según el relato más difundido, el título se impuso hacia 1687, cuando el lugar se convirtió en destino de peregrinación y un devoto laico, de apellido León, sanó de un tumor maligno tras rezar cada día ante la imagen. Con la aprobación de las autoridades virreinales y eclesiásticas, aquel fiel impulsó la construcción de un santuario.3
El color morado acompaña a la devoción desde sus orígenes. Procede del hábito de las beatas nazarenas que custodiaron la imagen y hoy identifica a los cargadores, las sahumadoras, las cantoras y la multitud de devotos. Por eso octubre recibe en el Perú el nombre de mes morado.4



