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Sentido literal de la Escritura

El sentido literal de la Escritura es el significado que los autores humanos inspirados expresaron directamente mediante las palabras y las formas literarias de la Biblia. La fe católica sostiene que ese sentido, fruto de la inspiración divina, también es querido por Dios, autor principal de la Escritura. Para discernirlo hay que estudiar con rigor el texto, su contexto histórico y literario y el género al que pertenece; no equivale a leer cada pasaje como una descripción literal de hechos.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSentido literal de la Escritura
CategoríaTérmino
DescripciónSignificado que los autores humanos inspirados expresaron directamente mediante las palabras y las formas literarias de la Biblia
EnseñanzasEl sentido literal es fruto de la inspiración divina y es también querido por Dios, autor principal de la Escritura.
Personas RelacionadasSanto Tomás de Aquino
TemaSentido espiritual, exégesis, géneros literarios, inspiración divina
TipoDoctrina

Tabla de contenido

Definición y fundamento

La expresión sentido literal designa el significado comunicado por las palabras del texto bíblico conforme a la intención de sus autores humanos. No se trata de una interpretación añadida libremente por quien lee, sino del sentido que el texto expresa mediante su lenguaje y sus convenciones literarias. La exégesis -el estudio e interpretación de los textos bíblicos- procura determinarlo con la mayor precisión posible.1,3

La doctrina católica atribuye a la Escritura una autoría humana y divina. Dios habla mediante autores humanos; por eso, interpretar correctamente un pasaje exige atender tanto a lo que estos quisieron afirmar como a lo que Dios quiso revelar mediante sus palabras. El sentido literal, al ser fruto de la inspiración, es también querido por Dios, autor principal.4,2

Santo Tomás de Aquino sostuvo la primacía del sentido literal como fundamento de los demás sentidos de la Escritura. Esta primacía no significa que agote toda la riqueza de la Biblia, sino que la interpretación espiritual debe apoyarse en el significado que el texto comunica realmente.5,6

Sentido literal y sentido literalista

El sentido literal no equivale al sentido literalista. El literalismo pretende obtener el significado limitándose a tomar las palabras en su acepción más inmediata o a traducirlas palabra por palabra. La interpretación literal, en cambio, pregunta qué comunica el pasaje de acuerdo con el uso del lenguaje, el género literario y las convenciones de su época.1,7

Por ello, una expresión figurada puede tener un sentido literal. Cuando un salmo llama a Dios «roca», el pasaje no enseña que Dios sea una formación geológica: emplea una imagen para comunicar estabilidad o protección. La figura no es un segundo significado añadido a una primera lectura física, sino la manera directa en que el lenguaje transmite lo que el autor quiere expresar.4,3

Lo mismo ocurre con metáforas como «vosotros sois la sal de la tierra»: el significado no consiste en identificar a los destinatarios con una sustancia mineral, sino en comprender la función que la imagen desempeña en el pasaje. Una lectura palabra por palabra puede, por tanto, alejar al lector del sentido literal, en lugar de acercarlo a él.3,1

Géneros literarios y contexto

La importancia del género

Los libros bíblicos contienen distintas formas de expresión: relatos históricos, poesía, profecía, leyes, proverbios, oraciones, himnos, parábolas y visiones, entre otras. Cada forma presenta y comunica la verdad de manera propia. Por eso, para establecer el sentido literal no basta con examinar el vocabulario: hay que reconocer qué clase de texto tiene delante el lector.1,4

Un relato puede pertenecer al género histórico, pero también puede ser una narración imaginativa que transmite una enseñanza. En consecuencia, afirmar que un pasaje tiene un sentido literal no implica necesariamente afirmar que todos los acontecimientos narrados sucedieron de manera efectiva. Esa cuestión requiere atender al género y a la intención del texto.1

Las parábolas ilustran este principio. En la del buen samaritano, por ejemplo, la interpretación no necesita tratarla como una crónica de sucesos comprobables para reconocer su sentido: el relato comunica directamente una enseñanza mediante la forma propia de la parábola. La fábula, la parábola y el ejemplo pueden expresar su mensaje moral a través de una narración figurada.3

El contexto histórico y cultural

El significado de un pasaje depende también de las circunstancias históricas y culturales en las que nació. El intérprete procura comprender los modos de hablar, sentir y narrar propios de los autores y de sus primeros destinatarios. La gramática y la filología son necesarias, pero no bastan por sí solas para desentrañar el sentido de textos antiguos.4,8

El análisis puede recurrir a la historia, la arqueología, la etnología y otras disciplinas, además del estudio de la lengua y del contexto. Este trabajo ayuda a reconocer las convenciones literarias de la época y a distinguir, por ejemplo, el uso figurado de una expresión de su empleo ordinario.8,1

También resulta necesario establecer con cuidado la forma textual que se interpreta. La comparación de manuscritos y la preparación de ediciones críticas permiten investigar cuál es la lectura más adecuada del texto. Así, el examen del sentido literal incluye tanto el estudio de la transmisión de las palabras como el análisis de su significado en contexto.4

Relación con el sentido espiritual

La tradición cristiana distingue el sentido literal de los sentidos espirituales, que leen la Escritura a la luz de la fe y del conjunto del plan de Dios. La exégesis medieval resumió esta distinción en una fórmula: la letra enseña los hechos, la alegoría orienta la fe, el sentido moral guía la conducta y el sentido anagógico dirige la esperanza hacia el destino último. La fórmula distingue aspectos, pero no exige separarlos como si carecieran de relación.1,5

El sentido espiritual, en la comprensión cristiana, surge cuando los textos bíblicos se leen bajo la influencia del Espíritu Santo en el contexto del misterio pascual de Cristo y de la vida nueva que procede de él. Esta lectura reconoce la unidad de la Escritura y la relación entre sus pasajes, sin convertir el texto en una ocasión para atribuirle cualquier significado.5

La centralidad del sentido literal no obliga a reducir la Biblia a su reconstrucción histórica. La interpretación católica busca comprender primero qué comunica el texto y, desde esa base, captar cómo participa en la fe de la Iglesia y en la vida presente. La investigación histórica y literaria tiene una función necesaria, aunque no constituye por sí sola todo el horizonte de la exégesis creyente.5

Método de interpretación

La determinación del sentido literal suele requerir varias operaciones relacionadas:

  • Establecer el texto: valorar las variantes de los manuscritos y las lecturas transmitidas.
  • Analizar el lenguaje: estudiar el vocabulario, la gramática y los usos figurados.
  • Reconocer el género: distinguir, por ejemplo, entre poesía, profecía, parábola y relato histórico.
  • Situar el pasaje: atender al contexto literario, histórico y cultural.
  • Precisar lo que afirma: identificar qué quiso comunicar directamente el autor humano y cómo lo expresa el texto.4,1,8

Este método no hace que el resultado sea siempre evidente ni automático. Los textos antiguos pueden presentar dificultades que exigen investigación, y el sentido literal puede no resultar claro a primera vista. La interpretación requiere atender a diversos indicios y evitar que una lectura moderna imponga al pasaje categorías ajenas a su forma de expresión.8,1

Alcance y límites

El sentido literal proporciona un punto de partida indispensable, pero no autoriza interpretaciones subjetivas desvinculadas del texto. Una lectura espiritual o una aplicación actual no debe atribuir al pasaje un significado extraño a lo que expresan sus palabras y su forma literaria. A la vez, comprender la intención del texto no exige reducirlo a una única clase de discurso, como si toda la Biblia fuese un informe histórico moderno.9,4

La interpretación cristiana mantiene así dos principios complementarios: busca con precisión lo que los autores humanos inspirados comunicaron y reconoce que la Escritura, por su origen divino, puede leerse dentro de la unidad de la fe. El sentido literal fundamenta los demás sentidos; estos, cuando son legítimos, no lo suprimen, sino que se apoyan en él.2,5

Citas y referencias

  1. Prefacio, Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, 1 (1993). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  2. I. Sentido literal, D. Muñoz-León, Los sentidos de la Escritura, 1 (1995). 2 3
  3. Exégesis bíblica, Enciclopedia Católica, Exégesis bíblica (1913). 2 3 4
  4. Joseph W. Koterski, S.J., Sobre el cuádruple sentido de la Escritura en Jesús de Nazaret, volumen 1, 6 (2017). 2 3 4 5 6 7
  5. Primera parte: Verbum dei: La interpretación de la sagrada Escritura en la Iglesia: Sentido literal y sentido espiritual, papa Benedicto XVI, Verbum Domini, 37 (2010). 2 3 4 5
  6. El sentido literal: concepto antiguo, problema contemporáneo, fray Peter Junípero Hannah, O.P., La metafísica del significado: aplicación de una ontología tomista del arte a un enigma hermenéutico contemporáneo y el problema del sentido literal, 2 (2016).
  7. B1. Sentido literal y sentido literalista, D. Muñoz-León, Los sentidos de la Escritura, 2 (1995).
  8. Divino afflante spiritu, papa Pío XII, Divino Afflante Spiritu, 35 (1943). 2 3 4
  9. V.C. Balaguer-Beltrán, La cuestión hermenéutica en el documento «Sobre la interpretación de la Biblia en la vida de la Iglesia», 12 (1995).
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