El sermón es un discurso pastoral que tiene como fin difundir la Palabra de Dios, instruir en la fe y conducir al creyente a la acción cristiana1. En el contexto litúrgico, se denomina específicamente homilía, y se distingue de una mera conferencia o lección, ya que es un «género distintivo» de predicación enmarcado en la celebración litúrgica2. La homilía retoma el diálogo que el Señor ha establecido con su pueblo para que este encuentre cumplimiento en la vida3. No es un discurso trillado ni una catequesis en el sentido de una instrucción abstracta, sino que busca que la Palabra del Señor «se haga carne en nosotros, traduciéndose en obras»3.
La homilía debe ser fiel a la doctrina de la Iglesia y relevante para la vida cotidiana de los fieles, evitando temas puramente políticos o profanos, o pseudo-religiosos contemporáneos que oscurezcan la Palabra de Dios4. Se espera que sea una exposición de algún aspecto de las lecturas de la Sagrada Escritura o de otro texto del Ordinario o del Propio de la Misa del día, considerando tanto el misterio que se celebra como las necesidades particulares de los oyentes5.
