Un hábito natural
Para Santo Tomás, la sindéresis no constituye una facultad independiente de la razón. Designa un hábito natural mediante el cual la razón práctica posee los principios morales fundamentales. El término hábito no significa aquí una costumbre adquirida por repetición, sino una disposición estable que permite conocer determinados principios con prontitud.
Santo Tomás compara la sindéresis con el hábito intelectual que permite reconocer los primeros principios de las ciencias. Así como la inteligencia capta inmediatamente ciertos principios especulativos, la razón práctica reconoce los principios universales de la ley natural.
La sindéresis funciona como una especie de semillero de todo el conocimiento moral posterior. A partir de sus principios generales, la razón puede llegar a normas más concretas mediante la experiencia, la educación, la deliberación y el juicio prudencial.,
Su relación con la ley natural
La sindéresis contiene los preceptos primeros de la ley natural, entendida como la participación de la criatura racional en el orden moral querido por Dios. En este sentido, no introduce una ley arbitraria desde fuera, sino que expresa la orientación inscrita en la estructura racional de la persona.,
El primer principio de la razón práctica parte de la noción de bien: todo agente actúa buscando algún bien, real o aparente. De ahí surge el primer precepto de la ley natural: hacer y buscar el bien, y evitar el mal.,
Este principio posee un carácter dinámico. No describe únicamente una obligación abstracta, sino también la atracción propia del bien reconocido por la inteligencia. El bien mueve la voluntad precisamente porque aparece como algo digno de ser querido.
La inclinación al bien
La sindéresis orienta conjuntamente el conocimiento y la voluntad. Desde el punto de vista intelectual, permite reconocer el bien como principio de la acción; desde el punto de vista volitivo, inclina a buscarlo y rechazar aquello que lo contradice. Por eso la tradición escolástica atribuye a la sindéresis la función de apartar del mal y dirigir hacia el bien.,
Esta orientación no equivale a afirmar que toda persona formule correctamente cada juicio moral. La sindéresis ofrece principios generales, pero la aplicación a casos concretos exige razonamiento, experiencia, formación y prudencia.,