Una tolerancia condicionada
Varios obispos habían preguntado a Pío X si los católicos podían pertenecer a los llamados sindicatos cristianos, que contaban con más afiliados que las asociaciones exclusivamente católicas. La prohibición, en aquellas circunstancias, podía causar perjuicios graves a los trabajadores católicos y debilitar su presencia en el mundo laboral.
Pío X respondió afirmativamente, pero con una fórmula cuidadosamente limitada:
Los sindicatos mixtos existentes en las diócesis alemanas podían tolerarse y los católicos podían participar en ellos mientras las nuevas circunstancias no hicieran que esa tolerancia dejara de resultar conveniente o legítima.
La palabra tolerancia posee aquí un sentido técnico. Pío X no presenta las asociaciones mixtas como el modelo ideal de organización obrera católica. Autoriza su existencia por razones prudenciales y pastorales vinculadas a la situación concreta de Alemania.
La autorización, por tanto, no tiene carácter absoluto ni perpetuo. Depende de las circunstancias y exige medidas para reducir los riesgos doctrinales y morales.
La obligación de pertenecer también a asociaciones católicas
La principal cautela establecida por la encíclica consiste en que los trabajadores católicos afiliados a sindicatos mixtos deben pertenecer también a asociaciones obreras católicas, conocidas en el documento como Arbeitervereine.
Pío X considera que esta doble pertenencia permite compensar las carencias religiosas de los sindicatos mixtos. Las asociaciones católicas deben proporcionar:
- Formación doctrinal.
- Educación moral.
- Orientación del clero.
- Prácticas de piedad.
- Enseñanza sobre la justicia y la caridad.
- Preparación para actuar sindicalmente conforme a los principios católicos.
El trabajador católico no debe limitar su formación a la actividad reivindicativa. Necesita una comunidad que le ayude a conservar la fe y a interpretar sus responsabilidades laborales a la luz del Evangelio.
La aceptación de sacrificios materiales
La encíclica admite que la pertenencia simultánea a un sindicato mixto y a una asociación católica podía imponer sacrificios, incluso económicos. Pío X expresa su confianza en que los trabajadores aceptarían esos costes para proteger la integridad de su fe.
La afirmación muestra la prioridad que el documento concede a la formación religiosa. Las ventajas prácticas de una organización más numerosa no justifican la renuncia a una conciencia cristiana bien formada.