El Sirácida recibe en la tradición católica el nombre de Eclesiástico (Ecclesiasticus, abreviado Ecclus.) y funciona como una de las principales «escuelas» bíblicas de sabiduría práctica. El libro aparece como el más largo de los libros deuterocanónicos y como el último de los escritos sapienciales en la Vulgata del Antiguo Testamento.1
En los manuscritos griegos, el título habitual presenta una forma directa: «Sabiduría de Jesús, hijo de Sirác» (Sophia Iesou uiou Seirach) o, de modo abreviado, «Sabiduría de Sirác» (Sophia Seirach).1
El nombre de Sirác enlaza con la figura del autor: el libro lleva la designación que la tradición asocia a Jesús, hijo de Sirác.1
De «sabiduría» y «lectura eclesial»
La tradición latina emplea con frecuencia denominaciones derivadas del título griego, como Sapientia Sirach o Jesu, filii Sirach.1
La Iglesia católica también utilizó el nombre «Ecclesiasticus» como designación propia del libro; el título no coincide con Eclesiastés. Este uso se relaciona con el aprecio que la comunidad cristiana concedió al texto como obra didáctica para lectura y formación. En esa línea, el Concilio de Trento utilizó «Ecclesiasticus» para referirse a los libros sagrados y canónicos.1


