En la tradición católica, el matrimonio es un sacramento indisoluble que establece una alianza de toda la vida entre un hombre y una mujer, ordenada al bien de los cónyuges y a la procreación de la descendencia.3 Toda situación que contradiga esta realidad se califica como irregular.
Principales tipos de situaciones irregulares
Divorcio civil y nuevo matrimonio: Cuando un matrimonio sacramental válido termina en divorcio civil y se contrae una nueva unión civil sin anulación previa. Esta situación objetivamente impide el acceso a la Comunión Eucarística mientras persista.2
Concubinato o unión libre: Convivencia estable sin vínculo matrimonial, que carece del carácter público y sacramental del matrimonio.
Poligamia o bigamia: Múltiples uniones simultáneas, consideradas irregulares desde la antigüedad, como discute Santo Tomás de Aquino en su Summa Theologiae al analizar la irregularidad por bigamia.4
Otras formas: Incluyen separaciones de hecho con nuevas relaciones o uniones no reconocidas por la Iglesia.
Estas configuraciones generan un conflicto objetivo con la doctrina sobre la indisolubilidad, pero la Iglesia distingue entre el estado objetivo grave y la culpabilidad subjetiva, permitiendo un análisis matizado.5
