Orígenes y impulso de la devoción popular
La primera semilla de la fiesta se encuentra en la vida de Santa Juliana de Cornillon (1193‑1258), quien, motivada por una visión de la Iglesia bajo la forma de una luna con una sombra, pidió la instauración de una solemnidad en honor al Santísimo Sacramento1. Su fervor inspiró al obispo de Liège, Robert de Thorete, y al clérigo dominico Hugh, quienes llevaron la petición al futuro Papa Jacques Pantaléon, entonces Arzobispo de Liège1.
Institución papal
El Bulla «Transiturus» emitida por el Papa Urbano IV el 8 de septiembre de 1264 estableció la celebración universal de la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo el jueves después de la Trinidad, concediendo indulgencias a los fieles que asistieran a la Misa y al Oficio1. La extensión a toda la Iglesia Latina quedó confirmada por el mismo Urbano IV y posteriormente reforzada por los papas Clemente V y Juan XXII, quienes promovieron su adopción en diversas diócesis europeas1.
Difusión y consolidación
Tras la promulgación papal, la fiesta se arraigó rápidamente en el norte de Europa: fue adoptada en Colonia (1306), Worms (1315) y Estrasburgo (1316), y llegó a Inglaterra entre 1320‑13251. En los siglos XVI‑XVII, la celebración se convirtió en el principal punto de convergencia de la piedad popular eucarística, reforzando la fe frente a las doctrinas protestantes y estimulando expresiones artísticas y folklóricas relacionadas con el cuerpo de Cristo2,3.

