La Misa de Pentecostés
La Solemnidad de Pentecostés tiene rango de solemnidad y ocupa un lugar culminante dentro del año litúrgico. En la Misa, la Iglesia proclama la venida del Espíritu Santo, confiesa la fe mediante el Credo y pide que el don recibido por los Apóstoles renueve el corazón de los creyentes.
La oración colecta pide que los dones del Espíritu Santo alcancen toda la tierra y que los corazones de los fieles vuelvan a recibir la gracia que actuó cuando el Evangelio fue proclamado por primera vez.
El prefacio proclama que el Espíritu fue concedido al completar Cristo su Misterio pascual. También afirma que, cuando la Iglesia nació, el Espíritu abrió a todos los pueblos el conocimiento de Dios y reunió las múltiples lenguas en la profesión de una sola fe.
Antífonas, himnos y secuencia
La liturgia distingue cuidadosamente entre antífonas, himnos y secuencia.
Las antífonas acompañan determinados momentos de la celebración, especialmente la entrada y la comunión. En Pentecostés, una antífona proclama que el Espíritu del Señor llena el universo; otra recuerda que el amor de Dios ha sido derramado en los corazones por el Espíritu que habita en los creyentes.
Los himnos pertenecen principalmente a la Liturgia de las Horas. En la tradición litúrgica de Pentecostés, el Veni Creator Spiritus ocupa un lugar característico como himno de invocación al Espíritu Santo.
La secuencia es una pieza propia de la Misa que precede al aleluya antes de la proclamación del Evangelio. En Pentecostés corresponde al Veni Sancte Spiritus, conocido tradicionalmente como la Secuencia de Pentecostés o la Secuencia de oro. No debe confundirse con una antífona ni con el himno Veni Creator Spiritus.
La secuencia invoca al Espíritu como luz, consuelo, descanso, alivio, fuente de vida y fuego de amor. Su tradición manuscrita aparece vinculada a la Edad Media y su autoría histórica ha recibido diversas atribuciones.
La Vigilia de Pentecostés
La Vigilia de Pentecostés prepara la celebración de la solemnidad durante la noche. Su sentido recuerda la espera orante de los Apóstoles y de María en el cenáculo. En épocas anteriores, la vigilia también estuvo vinculada a la celebración del Bautismo de catecúmenos que no habían recibido el sacramento durante la Vigilia pascual.,