Orígenes y desarrollo del festejo
El culto a San José se consolidó en la Edad Media, pero fue en el siglo XIX cuando la Iglesia oficializó su solemnidad. El decreto Quemadmodum Deus, promulgado por la Sagrada Congregación de Ritos el 8 de diciembre de 1870, anunció la proclamación de San José como Patrón de la Iglesia y elevó su fiesta del 19 de marzo a doble de primera clase, sin octava por coincidencia con la Cuaresma1.
Esta decisión siguió a una larga petición de obispos y religiosos, recogida en la carta Quamquam pluris del Papa León XIII, que había resaltado la figura de San José como modelo de familia y trabajador2. La Enciclopedia Católica señala que la popularidad del santo entre las clases obreras del siglo XIX motivó la ampliación de su culto y la consagración de su fiesta como solemne3.
Elevación a Patrón universal
El Papa Pío IX, tras recibir 153 firmas episcopales y 43 de superiores religiosos, declaró a San José Patrón de la Iglesia universal en la misma fecha de la proclamación de la Inmaculada Concepción, subrayando su papel como protector de la Sagrada Familia y de todos los fieles2. Desde entonces, la Solemnidad se celebra con la solemnidad propia de una fiesta de primera clase, con lecturas propias y oraciones especiales del Misal Romano4.
