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Solemnidad del Bautismo del Señor

El Bautismo del Señor es una celebración litúrgica cristiana que conmemora el bautismo de Jesucristo por san Juan Bautista en el río Jordán. Este acontecimiento manifiesta públicamente la identidad divina de Jesús, revela la presencia de la Santísima Trinidad y marca el comienzo de su ministerio público. En el rito romano recibe técnicamente la categoría de fiesta, no de solemnidad, y concluye el tiempo de Navidad.

The Baptism of Christ
Ver información de la imagenBautizo de Jesús, c. 1450. aiwaz.net, Piero della Francesca, Dominio Público. 📄
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NombreSolemnidad del Bautismo del Señor
CategoríaEvento
DescripciónCelebración que conmemora el bautismo de Jesús por Juan Bautista y marca el fin del tiempo de Navidad. En el rito romano es una fiesta del Señor que incluye Gloria y Credo; en tradiciones orientales se asocia a la Teofanía con bendición de aguas. Revela la identidad divina de Jesús, inaugura su misión y funda el sacramento del Bautismo
Contexto HistóricoOriginada en tradiciones orientales (Teofanía) y adoptada en el calendario romano como fiesta posterior a la Epifanía.
Fecha de CelebraciónDomingo posterior al 6 de enero (en el rito romano)
ImportanciaCierra el tiempo litúrgico de Navidad y abre el tiempo ordinario; clave teológica para la fe católica.
TemaManifestación de la Trinidad y comienzo del ministerio público de Cristo.
TipoFiesta litúrgica, Fiesta, Fiesta del Señor
UbicaciónRito romano y diversas iglesias orientales.
Uso LitúrgicoIncluye canto del Gloria, profesión del Credo, lecturas del bautismo, oración colecta por los bautizados.

Tabla de contenido

Denominación y rango litúrgico

La expresión «Solemnidad del Bautismo del Señor» aparece con frecuencia en el lenguaje pastoral y divulgativo, pero no corresponde exactamente a la clasificación litúrgica del rito romano. Según las Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario romano general, el domingo posterior al 6 de enero celebra la Fiesta del Bautismo del Señor.1

La distinción entre solemnidad, fiesta y memoria posee un significado técnico:

  • La solemnidad constituye el grado más elevado de celebración litúrgica. Incluye normalmente las primeras vísperas, el canto del Gloria y la profesión de fe.
  • La fiesta ocupa un grado inferior a la solemnidad, aunque posee una importancia litúrgica propia y también incluye el Gloria y, cuando corresponde, el Credo.
  • La memoria conmemora a un santo o un misterio con un grado celebrativo menor.

El Bautismo del Señor figura, por tanto, como fiesta del Señor en el calendario romano. La liturgia incluye el Gloria y el Credo, elementos que manifiestan la importancia doctrinal de la celebración.2,2

En algunas Iglesias orientales y en determinados contextos pastorales, la celebración recibe un relieve mayor y suele identificarse con la Teofanía, es decir, la manifestación de Dios. Esta diferencia explica parte de la variedad terminológica presente en las traducciones y en el uso popular.

Relato bíblico

Los evangelios sinópticos narran el bautismo de Jesús:

  • Mateo 3,13-17.
  • Marcos 1,9-11.
  • Lucas 3,21-22.

El Evangelio según san Juan no describe directamente el bautismo, pero presenta el testimonio de Juan Bautista acerca del Espíritu que permanece sobre Jesús y de su identidad como Hijo de Dios.

Jesús acude desde Galilea al Jordán para recibir el bautismo de Juan. El Bautista predicaba un bautismo de conversión para preparar al pueblo ante la llegada del Reino de Dios. Por eso manifiesta su desconcierto: él necesita ser bautizado por Jesús y no comprende que Jesús venga a él.

Mateo recoge la respuesta del Señor:

«Déjalo ahora. Está bien que cumplamos toda justicia» (Mt 3,15).

Jesús no recibe el bautismo porque tenga pecado. Como verdadero Dios y verdadero hombre, es santo y no necesita conversión. Su entrada en las aguas expresa su solidaridad con la humanidad pecadora y anticipa la misión redentora que culminará en la cruz. La tradición oriental interpreta este gesto como una acción mediante la cual Cristo, al entrar en el Jordán, comunica a las aguas la fuerza de la regeneración humana.3

Después del bautismo, los cielos se abren, el Espíritu Santo desciende sobre Jesús en forma de paloma y la voz del Padre proclama:

«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco» (Mt 3,17).

Marcos y Lucas transmiten la fórmula dirigida directamente a Jesús:

«Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco» (Mc 1,11; Lc 3,22).

El episodio contiene una manifestación conjunta del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El Padre habla desde el cielo, el Hijo permanece en el Jordán y el Espíritu desciende sobre él. La escena constituye una revelación trinitaria fundamental.4

Significado cristológico

El Bautismo del Señor manifiesta que Jesús es el Hijo eterno del Padre y el Mesías enviado para la salvación del mundo. La voz divina no convierte a Jesús en Hijo, sino que revela públicamente una filiación que existe desde toda la eternidad.

El bautismo inaugura también la vida pública de Cristo. Después de este acontecimiento, Jesús comienza a anunciar el Reino, llama a los primeros discípulos, proclama la conversión y realiza los signos que manifiestan la llegada de la salvación. La tradición cristiana vincula directamente el Jordán con el inicio de la misión evangelizadora de Jesús.5

Juan Bautista reconoce en Jesús al «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). Esta identificación relaciona el bautismo con el misterio pascual: Cristo entra en las aguas como quien asume la condición humana y avanza hacia la entrega de su vida por la redención de todos.

La liturgia contempla así una unidad entre:

  • La Encarnación, por la que el Hijo de Dios asume la naturaleza humana.
  • El Bautismo en el Jordán, por el que Jesús manifiesta públicamente su identidad y misión.
  • La Pascua, donde lleva a plenitud la obra de la salvación.

Manifestación de la Santísima Trinidad

El Bautismo del Señor constituye una de las manifestaciones bíblicas más claras de la Trinidad:

  • El Padre declara que Jesús es su Hijo amado.
  • El Hijo recibe el bautismo y se revela en la humildad de su humanidad.
  • El Espíritu Santo desciende sobre él en forma de paloma.

La celebración no presenta tres dioses ni tres manifestaciones independientes, sino al único Dios en la comunión eterna del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La voz del Padre y la presencia del Espíritu confirman la identidad divina de Jesús.6

La liturgia romana relaciona esta manifestación trinitaria con el bautismo cristiano. La colecta pide que quienes han renacido «del agua y del Espíritu» vivan como hijos adoptivos de Dios.7

Relación con el sacramento del Bautismo

El Bautismo del Señor ilumina el significado del sacramento cristiano del Bautismo. Cristo no recibe el sacramento instituido posteriormente para la Iglesia, pero su bautismo en el Jordán anticipa y fundamenta la economía sacramental de la nueva alianza.

El Bautismo cristiano:

  • Perdona los pecados.
  • Comunica la vida nueva en Cristo.
  • Incorpora a la Iglesia.
  • Hace al bautizado hijo adoptivo de Dios.
  • Imprime un carácter sacramental permanente.
  • Abre la participación en la vida trinitaria.

El Señor confió a sus discípulos la misión de bautizar a todos los pueblos «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19). El bautismo con agua y el Espíritu constituye el primer sacramento de la iniciación cristiana y el fundamento de toda la vida sacramental.4

La fiesta invita a los cristianos a renovar la conciencia de su propio Bautismo. La identidad cristiana no nace únicamente de una pertenencia cultural o familiar, sino de una transformación sacramental que incorpora a la persona a Cristo y la convierte en miembro de su Iglesia.

El simbolismo del agua

El agua posee un papel central en la celebración. En la Sagrada Escritura puede expresar simultáneamente:

  • La muerte y la destrucción.
  • La purificación.
  • La fecundidad.
  • La vida nueva.
  • La acción creadora de Dios.

Cristo entra en las aguas del Jordán sin necesidad de purificación, pero transforma desde dentro el significado del agua. El agua bautismal queda vinculada a la muerte y resurrección de Cristo: el bautizado muere al pecado y renace a la vida nueva.

La liturgia del Bautismo utiliza esta dimensión simbólica para expresar que la salvación no consiste simplemente en una mejora moral exterior. Dios comunica una vida nueva mediante el sacramento y llama al bautizado a vivir conforme a la dignidad recibida.

La liturgia romana presenta a Cristo como aquel que, mediante su entrega, «lava al mundo de toda culpa».7

El Espíritu Santo y la misión de Cristo

El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús manifiesta su consagración mesiánica. Jesús es el Ungido del Padre, no mediante un aceite material, sino por la presencia del Espíritu que lo envía a anunciar la Buena Noticia.

La liturgia relaciona el Jordán con la misión de Cristo:

El Espíritu manifiesta que Cristo ha sido ungido y enviado «para anunciar la Buena Noticia a los pobres».7

El Bautismo del Señor, por tanto, no constituye únicamente un episodio de la vida de Jesús. Expresa el comienzo de una misión destinada a todos los pueblos. La Iglesia prolonga esa misión mediante la predicación, los sacramentos y el testimonio de la caridad.

Historia en la tradición oriental: la Teofanía

Origen de la celebración

Las Iglesias orientales celebran el Bautismo del Señor dentro de la gran fiesta de la Teofanía, palabra griega que significa «manifestación de Dios». La celebración tiene lugar tradicionalmente el 6 de enero, aunque algunas Iglesias utilizan calendarios distintos y la sitúan en fechas civiles diferentes.

Los testimonios antiguos relacionan la Epifanía con el bautismo de Jesús. Clemente de Alejandría, fallecido a comienzos del siglo III, menciona la celebración del bautismo de Cristo el 6 de enero en ciertos grupos cristianos. Durante el siglo IV, la fiesta ya formaba parte de la práctica de las Iglesias orientales.8

La fiesta oriental llegó a reunir diversos misterios de la manifestación de Cristo:

  • El nacimiento del Señor.
  • La adoración de los Magos.
  • El bautismo en el Jordán.
  • El milagro de Caná.

Con el establecimiento progresivo de la Navidad el 25 de diciembre, la celebración del 6 de enero adquirió un acento más definido en la manifestación pública de Cristo, especialmente en su bautismo.8

La manifestación trinitaria

La tradición bizantina utiliza el término Teofanía porque en el Jordán manifiesta su presencia el Dios trino. El Padre proclama al Hijo, el Espíritu desciende y el Hijo permanece en las aguas.

La liturgia oriental contempla el bautismo como una iluminación. Cristo aparece como la luz que vence las tinieblas y comunica al mundo la vida divina. Por esta razón, la Teofanía también recibe el nombre de fiesta de la Iluminación.9

La bendición de las aguas

Una de las expresiones más características de la Teofanía oriental es la gran bendición de las aguas. La celebración proclama que Cristo santifica la creación al entrar en el Jordán. En muchos lugares, los fieles participan en procesiones hacia ríos, lagos o fuentes, donde reciben la bendición del agua.

Esta tradición no pretende atribuir poderes mágicos al agua. La bendición invoca la acción de Dios y recuerda que toda la creación encuentra su plenitud en Cristo. El agua bendecida remite al Bautismo y llama a vivir en fidelidad al Evangelio.

Las Iglesias de tradición oriental conservan formas diversas de esta celebración. La Iglesia armenia une en el mismo día la Navidad y la Teofanía; la Iglesia etíope celebra el Timkat con procesiones y bendiciones del agua; las tradiciones siríacas utilizan denominaciones relacionadas con la luz naciente.8

Evolución en el rito romano

El rito romano recibió progresivamente la celebración de la Epifanía desde Oriente, mientras conservaba la Navidad del 25 de diciembre como fiesta principal del nacimiento de Cristo. En Occidente, la Epifanía acabó concentrándose especialmente en la adoración de los Magos, aunque mantuvo la referencia al bautismo y a otras manifestaciones del Señor.10

Con el desarrollo del calendario romano, el Bautismo del Señor adquirió una celebración propia vinculada al final del tiempo de Navidad. La reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II no suprimió una solemnidad anterior para restablecerla después, sino que ordenó y clarificó la estructura del año litúrgico, situando la fiesta en el domingo posterior a la Epifanía.1

Cuando la Epifanía se traslada al domingo que cae el 7 u 8 de enero, el Bautismo del Señor se celebra el lunes siguiente.2

La fiesta concluye el tiempo de Navidad. A partir del día siguiente comienza el tiempo ordinario, que continúa hasta el martes anterior al inicio de la Cuaresma.7

Celebración litúrgica en el rito romano

La Misa del Bautismo del Señor posee textos propios y mantiene el carácter festivo de la jornada. Entre sus elementos destacan:

  • El canto del Gloria.
  • La profesión del Credo.
  • Las lecturas sobre el bautismo de Jesús.
  • La proclamación de la identidad filial de Cristo.
  • La referencia al renacimiento bautismal de los cristianos.

La antífona de entrada recoge la escena evangélica: después del bautismo, los cielos se abren, el Espíritu desciende como una paloma y el Padre declara que Jesús es su Hijo amado.2

La oración colecta pide que los hijos adoptivos de Dios, renovados por el agua y el Espíritu, vivan siempre en el amor divino. Esta petición conecta directamente el Bautismo de Cristo con la vida espiritual de los fieles.2

La liturgia invita también a escuchar fielmente al Hijo y a vivir como hijos de Dios no solo nominalmente, sino con una existencia conforme al Evangelio.7

Lecturas bíblicas

El ciclo litúrgico presenta diversos relatos del Bautismo del Señor. Los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas muestran la escena del Jordán y la manifestación trinitaria. Las primeras lecturas suelen relacionar el acontecimiento con las promesas proféticas de salvación, la efusión del Espíritu y la misión universal del Mesías.

Entre los temas bíblicos habituales aparecen:

  • La elección y misión del Siervo del Señor.
  • La venida de la salvación para todos los pueblos.
  • La acción vivificadora del agua y del Espíritu.
  • La filiación divina de Jesús.
  • El comienzo de la predicación del Reino.

La proclamación litúrgica no presenta el Bautismo como un episodio aislado, sino como el umbral de la misión pública de Cristo y como una clave para comprender el sacramento recibido por los cristianos.

Dimensión espiritual

La fiesta contiene varias invitaciones espirituales:

Vivir como hijos de Dios

La voz del Padre dirigida a Cristo recuerda que el Bautismo concede al cristiano una verdadera filiación adoptiva. Esta filiación no elimina la condición humana, pero la transforma mediante la gracia.

Escuchar a Cristo

El bautizado recibe la llamada a escuchar al Hijo amado. La fe cristiana exige acoger su palabra, participar en la vida sacramental y traducir el Evangelio en obras concretas.

Servir en la misión

El Espíritu que desciende sobre Jesús lo impulsa a anunciar la salvación. El Bautismo incorpora también a los fieles a la misión de la Iglesia, según la vocación propia de cada uno.

Convertir la vida

El recuerdo del Bautismo no consiste en una simple mirada nostálgica al pasado. Invita a rechazar el pecado, renovar la fe y vivir con coherencia la dignidad de discípulo de Cristo.

Importancia teológica

El Bautismo del Señor reúne en una sola celebración varios elementos centrales de la fe católica:

  1. La verdadera humanidad de Jesucristo, que entra en las aguas del Jordán.
  2. Su divinidad, proclamada por la voz del Padre.
  3. La Trinidad, manifestada en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
  4. La misión mesiánica, inaugurada públicamente después del bautismo.
  5. La relación entre el Jordán y el sacramento cristiano, que comunica el nacimiento nuevo del agua y del Espíritu.
  6. La vocación bautismal de todos los fieles, llamados a vivir como hijos de Dios y testigos del Evangelio.

Conclusión

En el rito romano, el Bautismo del Señor es técnicamente una fiesta, no una solemnidad, y concluye el tiempo litúrgico de Navidad. La celebración proclama la identidad de Jesús como Hijo amado del Padre, manifiesta la Santísima Trinidad y presenta el inicio de la misión pública del Mesías.

La tradición oriental, al celebrar la Teofanía, conserva con especial fuerza la dimensión cósmica y trinitaria del acontecimiento, junto con la bendición solemne de las aguas. El rito romano, por su parte, vincula esta fiesta con la Navidad, la Epifanía y el comienzo del tiempo ordinario.

El Jordán revela quién es Cristo y recuerda quién es el cristiano: una persona renacida por el agua y el Espíritu, incorporada a la Iglesia y enviada a vivir en la luz del Evangelio.

Citas y referencias

  1. Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario - Capítulo I: El año litúrgico - Título II - el ciclo del año - IV. Tiempo de Navidad, Papa Pablo VI. Normas universales sobre el año litúrgico y el calendario romano general, 38 (1969). 2
  2. Bautismo del Señor, Santa Sede. Misal Romano, 140 (2020). 2 3 4 5
  3. Primera parte - La fe de la Iglesia - III. Creemos en Dios el Padre, creador del cielo y de la tierra, y en nuestro salvador Jesucristo, y en el Espíritu Santo, el Señor, el dador de vida - B. «Dios se hizo humano para que los humanos se vuelvan dioses» 139 - 1. La encarnación del Hijo de Dios - C. Teofanía, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pascha, 199 (2016).
  4. Papa Juan Pablo II. 12 de enero de 1997, Solemnidad del Bautismo del Señor, 3 (1997). 2
  5. Primera parte - La fe de la Iglesia - III. Creemos en Dios el Padre, creador del cielo y de la tierra, y en nuestro salvador Jesucristo, y en el Espíritu Santo, el Señor, el dador de vida - B. «Dios se hizo humano para que los humanos se vuelvan dioses» 139 - 1. La encarnación del Hijo de Dios - C. Teofanía, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pascha, 197 (2016).
  6. Papa Juan Pablo II. 11 de enero de 1998: Solemnidad del Bautismo del Señor, 1 (1998).
  7. El bautismo del Señor [solemnidad] - Domingo después de la Epifanía del Señor, Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos. El Misal Romano (Traducción al español según la Tercera Edición Típica), El Bautismo del Señor [Solemnidad] (2011). 2 3 4 5
  8. Epifanía, Edward G. Farrugia. Diccionario Enciclopédico del Oriente Cristiano, Epifanía (2015). 2 3
  9. Primera parte - La fe de la Iglesia - III. Creemos en Dios el Padre, creador del cielo y de la tierra, y en nuestro salvador Jesucristo, y en el Espíritu Santo, el Señor, el dador de vida - B. «Dios se hizo humano para que los humanos se vuelvan dioses» 139 - 1. La encarnación del Hijo de Dios - C. Teofanía, Sínodo de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana. Catecismo de la Iglesia Católica Ucraniana: Cristo - Nuestro Pascha, 198 (2016).
  10. Epifanía, Enciclopedia Católica, Epifanía (1913).
  11. Parte segunda: Orientaciones para la armonización de la piedad popular con la liturgia - Capítulo IV: Año litúrgico y piedad popular - La fiesta del Bautismo del Señor, Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Directriz sobre Piedad Popular y Liturgia (9 de abril de 2002), 119 (2002).
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