Regla general
El solideo recibe también el nombre de submitrale porque el obispo puede llevarlo debajo de la mitra. Esta práctica explica la forma ajustada del solideo y su colocación en la cabeza del obispo durante los actos pontificales.
La mitra cubre la cabeza del obispo en determinados momentos de la liturgia. El solideo queda entonces debajo de ella, pero no como una segunda mitra ni como un ornamento independiente. Ambas prendas cumplen funciones diferentes:
- La mitra es un ornamento pontifical.
- El solideo es una prenda clerical de menor tamaño.
- La mitra manifiesta la dignidad y función pontifical del obispo.
- El solideo acompaña la indumentaria del prelado y cubre la coronilla cuando la mitra no la cubre.
Cuándo debe llevarse bajo la mitra
El Caeremoniale Episcoporum regula la combinación de la mitra y el solideo dentro del conjunto de las ceremonias pontificales. El obispo lleva normalmente el solideo bajo la mitra mientras utiliza esta última, salvo en los momentos en que la disciplina litúrgica exige descubrir la cabeza o retirar también el solideo.
La regla práctica puede resumirse así:
- Durante los momentos en que el obispo lleva la mitra, el solideo queda colocado debajo de ella.
- Durante las oraciones, el obispo deja la mitra, y el solideo tampoco permanece puesto cuando la rúbrica prescribe la cabeza descubierta.
- Durante la Plegaria eucarística o Canon, el obispo se quita la mitra y el solideo.
- Durante la proclamación del Evangelio, la mitra se deja según las normas del rito, y el solideo sigue la misma disciplina de la cabeza descubierta.
- Durante la bendición solemne, el obispo vuelve a utilizar la mitra cuando la rúbrica lo determina, pero no debe conservarla ni colocársela mientras realiza acciones para las que el ceremonial prescribe descubrirse.
- Durante el lavatorio de las manos y la recepción del incienso, el obispo no utiliza la mitra si no la llevaba ya puesta; una disposición litúrgica posterior precisó que no debe colocarse la mitra para lavarse las manos ni para recibir la incensación.
La formulación tradicional del ceremonial relaciona la retirada de la mitra con la oración. La mitra se deja, por ejemplo, durante las oraciones de la misa y del Oficio, durante el Canon y durante la administración de las órdenes sagradas.
Por ello, la expresión «llevar el solideo bajo la mitra» no significa que el obispo deba conservarlo durante toda la misa. El solideo acompaña a la mitra cuando ambas prendas resultan compatibles, pero desaparece en los momentos en que el obispo debe permanecer con la cabeza descubierta.