El discernimiento de un supuesto sueño profético requiere prudencia. La persona no debe fundamentar decisiones graves solo en una experiencia nocturna, por intensa o significativa que parezca.
Conformidad con la fe
Ningún sueño puede proceder de Dios si contradice la Sagrada Escritura, la doctrina católica o la moral cristiana. Una experiencia que invite a abandonar los mandamientos, despreciar a la Iglesia o aceptar una doctrina contraria al Evangelio carece de credibilidad sobrenatural.
El criterio principal consiste en su orientación hacia Jesucristo. Una revelación privada auténtica conduce más profundamente al Evangelio; si aparta de Cristo, no procede del Espíritu Santo.
Frutos espirituales
La tradición espiritual concede mayor valor a los frutos que a lo extraordinario. Conviene observar si la experiencia produce:
Por el contrario, la obsesión, la vanidad, el miedo desordenado, la búsqueda de protagonismo o la necesidad de comunicar continuamente el sueño constituyen signos de peligro.
Santa Teresa de Jesús aconseja valorar si una experiencia produce mayor humildad y si permanece conforme con la doctrina de la Iglesia; también recomienda comunicarla pronto a una persona prudente capaz de orientar.
Ausencia de interés personal
La interpretación pierde credibilidad cuando sirve para justificar ambiciones, obtener dinero, imponer decisiones o adquirir autoridad sobre otras personas. La historia de la espiritualidad muestra que algunas supuestas revelaciones han impulsado doctrinas erróneas, devociones confusas o empresas imprudentes.
Cumplimiento de una predicción
El cumplimiento aparente de un sueño tampoco demuestra por sí solo su origen divino. Una coincidencia puede producirse por azar, por una interpretación retrospectiva o por una predicción suficientemente ambigua para adaptarse a diversos acontecimientos.
Además, algunas profecías bíblicas tienen carácter condicional. El anuncio de un acontecimiento puede depender de la conversión, de las decisiones humanas o de otras circunstancias. La tradición teológica reconoce que una predicción puede expresar una advertencia destinada precisamente a evitar el desenlace anunciado.