Wikitólica

La enciclopedia y wiki católica en español

Cruz

Sufrir con paciencia los defectos del prójimo

En la doctrina católica, sufrir con paciencia los defectos del prójimo se presenta como una expresión concreta de la virtud de la paciencia, un fruto del Espíritu Santo que permite al cristiano imitar la longanimidad divina y practicar la caridad en las relaciones cotidianas. Esta enseñanza, arraigada en la Escritura, los Padres de la Iglesia y el Magisterio, invita a soportar con mansedumbre las faltas ajenas sin resentimiento, fomentando la unidad comunitaria y el crecimiento espiritual personal. El artículo explora sus fundamentos bíblicos y teológicos, las aportaciones del Magisterio, su aplicación práctica en la vida cristiana y los frutos que genera en el alma.

Tabla de contenido

Definición y fundamentos teológicos

La paciencia como virtud cardinal en la tradición católica

La paciencia se define en la tradición católica como la virtud que modera el dolor ante los males presentes, especialmente los causados por los defectos o acciones del prójimo, permitiendo al hombre mantener la serenidad del ánimo y perseverar en el bien.1,2 San Cipriano de Cartago la describe como una virtud copiosa y manifold, que «assuages anger, bridles the tongue» y «soothes the want of the poor», extendiéndose a la tolerancia de las imperfecciones ajenas para preservar la paz interior.3

Esta virtud no es mera pasividad, sino una fuerza meekmansedumbre activa— que transforma el sufrimiento en oportunidad de santificación, como enseña santo Tomás de Aquino al comentar Hebreos 10:36: la paciencia es necesaria «para que, haciendo la voluntad de Dios, recibáis la promesa», limitando la tristeza excesiva ante males infligidos o bienes demorados.2

Raíces bíblicas del mandato de soportar al prójimo

La Sagrada Escritura exhorta repetidamente a sufrir con paciencia los defectos ajenos. San Pablo, en Romanos 12:12, urge a ser «pacientes en la tribulación», y en Colosenses 3:12-13, a «vestiros de entrañable misericordia, de benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia; soportándoos mutuamente».4,5 Jesús mismo modela esta actitud en el Evangelio, invitando a «venir a mí todos los que estáis trabajados y cargados» con gentileza (Mt 11:28), y el Salmo 103:8 proclama que Dios es «lento para la ira» (Pr 16:32).6,7

El Catecismo de la Iglesia Católica incluye la paciencia entre los doce frutos del Espíritu Santo (Ga 5:22-23): «caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad», formados en el alma para la gloria eterna.8,9

Enseñanzas del Magisterio y los Padres de la Iglesia

El Magisterio papal sobre la paciencia en las relaciones humanas

Los pontífices han enfatizado sufrir con paciencia los defectos del prójimo como expresión de caridad. Papa Francisco, en su catequesis de 2024, llama a la paciencia como «meek strength» contra la impaciencia moderna, exhortando a «pacientemente tolerar a las personas molestas», distinguiendo sus rostros de sus faltas y contemplando al Crucificado.6 Benedicto XVI une paciencia con esperanza en Deus caritas est (n. 39): practica la humildad aceptando el misterio divino ante fracasos aparentes, transformando dudas en esperanza segura.10

San Juan Pablo II, en discursos de 1991 y 1995, cita Efesios 4:2: «soportándoos unos a otros con amor», más que mera tolerancia: implica entender, perdonar y colaborar en comunidad.11,5 Pío X en E supremi (n. 13) advierte que la caridad «paciente y benigna» atrae almas sin aspereza, imitando a Cristo que no rompe la caña quebrada.12 Juan XXIII en Ad Petri Cathedram (n. 143) evoca Colosenses 3: «corazón de misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia… sobre todo la caridad».13

Contribuciones de los Padres y doctores de la Iglesia

San Agustín, en De patientia, define la paciencia humana como tolerar males con ánimo parejo para no desertar bienes eternos, evitando peores males por impaciencia.1,14 San Cipriano, en sus Tratados (IX, 13 y 20), insiste en perseverar con paciencia para alcanzar la promesa, imitando la paciencia paterna de Dios.3,15 Santo Tomás de Aquino, comentando 2 Corintios 6:4, destaca la paciencia en tribulaciones, necesidades y angustias como signo de ministros de Dios, endulzados por el amor.7

Estos doctores coinciden: la paciencia es don de Dios, origen de perseverancia y corona de la fe (Ap 3:11).15,16

Aplicación práctica en la vida cristiana

En la familia, comunidad y apostolado

Sufrir con paciencia los defectos del prójimo se vive primordialmente en entornos cercanos. En la familia, implica soportar irritaciones diarias con compasión, como padres con hijos rebeldes o esposos con manías mutuas, evocando al Padre misericordioso que espera al hijo pródigo (Lc 15:20).6 En parroquias y workplaces, san Pablo insta a no escandalizar, sino commendarnos en paciencia ante tribulaciones.7

Francisco propone ejercicios: pedir al Espíritu la gracia de ver con mirada de Dios, catalogando corazones no errores, y ofrecer «personas molestas» al Crucificado.6 Juan Pablo II añade: agradecer en todo (Col 3:17), modelando las Bienaventuranzas.5

Ejemplos de santos y testigos contemporáneos

Santos como la beata Mary MacKillop encarnan esta virtud en servicio oculto.5 Madres, enfermeras y obreros «gracian el mundo con paciencia santa diariamente», como nota Francisco.6 Habacuc enseña: «Si tardare, esperadle; vendrá sin tardar» (Hb 2:3), ante males permitidos por Dios.17

Beneficios espirituales y frutos eternos

La paciencia fortalece la fe, eleva la esperanza y enciende la caridad, como tríada teologal.10,4 Produce paz (Stgo 1:4), posesión del alma (Lc 21:19) y recompensa prometida.2 Resiste tentaciones, perfecciona martirios y une al Crucificado, cuya paciencia salva todo.3,6 En última instancia, genera luz de Dios en mundo oscuro, testigo vivo del amor crístico.10

Desafíos modernos y exhortación

En era de «todo ya», la impaciencia —enemiga espiritual— fomenta respuestas reactivas.6 La Iglesia exhorta a pedirla como «vitamina esencial», cultivándola en oración y Eucaristía.6,16 Así, el paciente cristiano se hace hijo de Dios, peacemaker (Mt 5:9).18

En síntesis, sufrir con paciencia los defectos del prójimo no es debilidad, sino imitación divina que construye comunión y santidad, coronada en eternidad.

Citas

  1. Agustín de Hipona. Sobre la paciencia, § 2 (418). 2

  2. Capítulo 10, Tomás de Aquino. Comentario a Hebreos, § 10:36 (1272). 2 3

  3. Cipriano de Cartago. Los Tratados de Cipriano - Tratado IX, § 20. 2 3

  4. Sección una vocación del hombre en la vida en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1971 (1992). 2

  5. Papa Juan Pablo II. Jornada Apostólica a Australia: Beatificación de la Madre María MacKillop en el Hipódromo Randwick de Sídney (19 de enero de 1995), § 6 (1995). 2 3 4

  6. Ciclo de catequesis. Vicios y virtudes. 12. Paciencia, Papa Francisco. Audiencia General del 27 de marzo de 2024 - Ciclo de Catequesis. Vicios y Virtudes. 12. Paciencia (2024). 2 3 4 5 6 7 8

  7. Capítulo 6, Tomás de Aquino. Comentario a 2 Corintios, § 6:4 (1272). 2 3

  8. Sección una vocación del hombre en la vida en el espíritu, Catecismo de la Iglesia Católica, § 1832 (1992).

  9. Sección dos i. Los credos, Catecismo de la Iglesia Católica, § 736 (1992).

  10. Parte II: «caritas la práctica del amor por la iglesia como una “comunidad de amor”» - Los responsables de la actividad caritativa de la iglesia, Papa Benedicto XVI. Deus Caritas Est, § 39. 2 3

  11. Papa Juan Pablo II. A los representantes del Consejo Ecuménico Polaco en la Iglesia Luterana de la Santísima Trinidad en Varsovia (9 de junio de 1991) - Discurso (1991).

  12. Papa Pío X. E Supremi, § 13 (1903).

  13. Sobre la verdad, la unidad y la paz, en un espíritu de caridad - IV - Una renovación de la vida cristiana, Papa Juan XXIII. Ad Petri Cathedram, § 143 (1959).

  14. Agustín de Hipona. Sobre la paciencia, § 1 (418).

  15. Cipriano de Cartago. Los Tratados de Cipriano - Tratado IX, § 13. 2

  16. Testimonios de Cipriano sobre la gracia de Dios, Agustín de Hipona. Contra dos cartas de los pelagianos, §Libro IV. Capítulo 25 [IX.] (420). 2

  17. Papa Juan Pablo II. Jornada Apostólica a los Estados Unidos de América: Celebración eucarística en Oriole Park en Camden Yards, Baltimore (8 de octubre de 1995), § 6 (1995).

  18. Petición 7 - El valor de la paciencia, Tomás de Aquino. Explicación del Padrenuestro.