Bautismo
El bautismo puede recibirse en la infancia o en la edad adulta. En el bautismo de adultos, el destinatario expresa la intención de recibirlo; en el de niños, no hace falta una decisión personal del bautizando. La diferencia refleja que la capacidad consciente del sujeto influye en las condiciones de recepción, pero no constituye en todos los casos un requisito para la validez.
Confirmación
La confirmación tiene como sujeto al bautizado que reúne las condiciones propias de ese sacramento. La reflexión canónica y teológica distingue la buena disposición del destinatario de la exigencia de una fe personal y actual: esta última no resulta necesaria en todos los casos para la validez.
Eucaristía
El sujeto de la Eucaristía es quien recibe la comunión sacramental. La recepción requiere una disposición coherente con lo que la Eucaristía significa: la fe en Cristo y la voluntad de mantener la unión con él y con los demás miembros de la Iglesia.
La comunión también reclama una disposición moral adecuada. La tradición cristiana relaciona la recepción fructuosa con la fe y una conciencia recta, y advierte del carácter grave de recibir indignamente el Cuerpo y la Sangre del Señor.
Penitencia
En la penitencia, el penitente no es un receptor pasivo. Sus actos -entre ellos, la contrición y la confesión- forman parte de la materia próxima del sacramento. Por ello, las disposiciones interiores del sujeto son esenciales para que el sacramento pueda realizarse válidamente y para que la reconciliación sea auténtica.,
Unción de los enfermos
El sujeto de la unción es el fiel gravemente enfermo que reúne las condiciones propias del sacramento. La disciplina sacramental vincula su recepción a la situación del enfermo y a su disposición; la unción no constituye una práctica desligada de la condición de quien la recibe.
Orden
El sujeto del orden sagrado es el bautizado llamado a recibir uno de sus grados. El orden no es un sacramento que pueda recibir cualquier persona: corresponde a quienes cumplen las condiciones propias del ministerio ordenado. Las condiciones concretas de admisión pertenecen a la disciplina específica de este sacramento.
Matrimonio
En el matrimonio, los contrayentes son los sujetos y también los ministros del sacramento. Su consentimiento no es una disposición accesoria, sino el acto mediante el cual se constituye el vínculo matrimonial. Por esta razón, el matrimonio presenta una estructura particular entre los sacramentos: quienes lo reciben son también quienes lo confieren mutuamente.