Santo Tomás de Aquino (1225-1274), doctor de la Iglesia y principal teólogo escolástico, compuso la Summa Contra Gentiles durante su regencia en el convento de los dominicos en Orvieto, entre 1259 y 1264 aproximadamente. Aunque el contexto misionero dominico ha sido debatido, la obra responde a un propósito apologético claro: dirigirla a judíos, musulmanes y paganos que no aceptan la autoridad de la Sagrada Escritura.3,4
En una época de expansión islámica y debates filosóficos con el averroísmo, Aquino emprende esta tarea para los hermanos predicadores destinados a tierras infieles. A diferencia de otras obras como la Summa Theologiae, destinada a estudiantes cristianos, aquí prioriza la razón natural como puente común.5 El título «Contra Gentiles» alude a los no cristianos, aunque también abarca herejías.4
