El pontificado de León XIII
Durante el pontificado de León XIII (1878‑1903) la Iglesia enfrentó numerosos desafíos: conflictos políticos, persecuciones anticlericales y crisis sociales. En respuesta, el Santo Padre promovió una serie de iniciativas devocionales, entre ellas la consagración del mes de octubre al Rosario, con la intención de fortalecer la fe del pueblo cristiano y solicitar la protección de la Madre de Dios1.
Necesidad de una carta apostólica
La carta surge en un momento en que «las calamidades de las que sufre la Iglesia son mayores» y se hace necesario reforzar la unidad espiritual mediante la oración a María, considerada «la guardiana de nuestra paz» y «ministerio de gracia celestial»1.
