El Syllabus Errorum se divide en diez secciones, cada una agrupando errores relacionados con un tema específico. A continuación, se detallan las principales categorías de errores condenados:
I. Panteísmo, Naturalismo y Racionalismo Absoluto
Esta sección condena la negación de un Ser Divino Supremo distinto del universo, la identificación de Dios con la naturaleza y la afirmación de que la razón humana es el único árbitro de la verdad y el bien, sin referencia alguna a Dios. También rechaza la idea de que todas las verdades religiosas provienen de la fuerza innata de la razón humana y que la revelación divina es imperfecta y sujeta a progreso continuo.
Proposiciones clave:
La negación de un Ser Divino distinto del universo, afirmando que Dios es idéntico a la naturaleza de las cosas.
La negación de toda acción de Dios sobre el hombre y el mundo.
La afirmación de que la razón humana, sin referencia a Dios, es el único árbitro de la verdad y la falsedad, y de lo bueno y lo malo.
La creencia de que todas las verdades de la religión proceden de la fuerza innata de la razón humana.
La idea de que la revelación divina es imperfecta y está sujeta a un progreso continuo e indefinido.
II. Racionalismo Moderado
Esta sección aborda errores que, aunque menos extremos que el racionalismo absoluto, aún colocan la razón humana al mismo nivel que la religión. Se condena la idea de que la teología debe tratarse de la misma manera que las ciencias filosóficas y que todos los dogmas de la religión cristiana son objeto de la ciencia natural o la filosofía.
Proposiciones clave:
La equiparación de la razón humana con la religión misma, de modo que las ciencias teológicas deben ser tratadas como las filosóficas.
La afirmación de que todos los dogmas de la religión cristiana son indiscriminadamente objeto de la ciencia natural o la filosofía.
III. Indiferentismo, Latitudinarismo
Aquí se condenan las ideas que sugieren que cualquier hombre es libre de abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, considere verdadera. También se rechaza la noción de que el hombre puede encontrar el camino de la salvación eterna en la observancia de cualquier religión, y que se puede tener buena esperanza de la salvación eterna de todos aquellos que no están en la verdadera Iglesia de Cristo. La proposición de que el protestantismo es otra forma de la misma verdadera religión cristiana también es condenada.
Proposiciones clave:
La libertad de cada hombre para abrazar y profesar la religión que considere verdadera.
La creencia de que se puede encontrar la salvación en cualquier religión.
La esperanza de salvación eterna para aquellos que no están en la verdadera Iglesia de Cristo.
La equiparación del protestantismo con la verdadera religión cristiana.
IV. Socialismo, Comunismo, Sociedades Secretas, Sociedades Bíblicas, Sociedades Clérico-Liberales
Esta sección hace referencia a la condena frecuente y en los términos más severos de estos «flagelos» en varias encíclicas y alocuciones anteriores de Pío IX. Estas ideologías y asociaciones eran vistas como amenazas a la moral, la propiedad y el orden social cristiano.
V. Errores Relativos a la Iglesia y Sus Derechos
Esta parte del Syllabus condena las ideas que socavan la autoridad y la independencia de la Iglesia. Se rechaza la noción de que las leyes de la Iglesia no obligan en conciencia a menos que sean promulgadas por el poder civil, o que los decretos de los Romanos Pontífices necesitan la sanción del poder civil. También se condena la abolición del fuero eclesiástico y la inmunidad personal de los clérigos, así como la idea de que la dirección de las cuestiones teológicas no pertenece exclusivamente a la jurisdicción eclesiástica.
Proposiciones clave:
La subordinación de las leyes eclesiásticas al poder civil.
La abolición del fuero eclesiástico y la inmunidad de los clérigos.
La negación del derecho exclusivo de la jurisdicción eclesiástica para dirigir la enseñanza de cuestiones teológicas.
La posibilidad de establecer iglesias nacionales separadas de la autoridad del Romano Pontífice.
VI. Errores Sobre la Sociedad Civil, Considerada Tanto en Sí Misma Como en Sus Relaciones con la Iglesia
Esta sección condena la idea de que el Estado es el origen y la fuente de todos los derechos y que posee un derecho ilimitado. También se rechaza la noción de que la autoridad civil puede suprimir órdenes religiosas. El Papa Pío IX enfatiza que el poder sobrenatural de la autoridad eclesiástica es diferente e independiente de la autoridad política, y que la Iglesia es una sociedad perfecta con sus propias leyes y derechos.
Proposiciones clave:
La afirmación de que el Estado es el origen y la fuente de todos los derechos.
La potestad del gobierno para suprimir órdenes religiosas.
La primacía de la ley civil en caso de conflicto con las leyes eclesiásticas.
VII. Errores de la Ética Natural y Cristiana
Aunque no se detalla explícitamente en el extracto proporcionado, esta sección generalmente condena ideas que niegan la moralidad objetiva, la ley natural y la autoridad de la Iglesia en asuntos morales.
VIII. Errores Sobre el Matrimonio Cristiano
Esta sección condena la idea de que las causas matrimoniales y los esponsales pertenecen por su naturaleza a los tribunales civiles. La Iglesia afirma su derecho inherente sobre el matrimonio cristiano como un sacramento.
Proposiciones clave:
- La afirmación de que las causas matrimoniales pertenecen a los tribunales civiles.
IX. Errores Relativos al Poder Civil del Romano Pontífice
Aquí se abordan las disputas sobre la compatibilidad del poder temporal con el poder espiritual. Se condena la idea de que la abolición del poder temporal de la Sede Apostólica contribuiría en gran medida a la libertad y prosperidad de la Iglesia.
Proposiciones clave:
La división entre los hijos de la Iglesia sobre la compatibilidad del poder temporal con el espiritual.
La creencia de que la abolición del poder temporal del Papa contribuiría a la libertad y prosperidad de la Iglesia.
X. Errores Referentes al Liberalismo Moderno
Esta sección condena la idea de que ya no es conveniente que la religión católica sea considerada la única religión del Estado, con exclusión de todas las demás formas de culto. También se rechaza la noción de que se ha decidido sabiamente por ley, en algunos países católicos, que las personas que residen en ellos deben disfrutar del ejercicio público de su propio culto peculiar. Finalmente, se condena la proposición de que el Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la civilización moderna.
Proposiciones clave:
La inconveniencia de que la religión católica sea la única religión del Estado.
La sabiduría de permitir el ejercicio público de otros cultos en países católicos.
La necesidad del Romano Pontífice de reconciliarse con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna.