El Syllabus agrupa las proposiciones en diez apartados temáticos. Entre los títulos conservados en el propio documento figuran el panteísmo, el naturalismo y el racionalismo; el racionalismo moderado; y el indiferentismo y el latitudinarismo. Otros apartados tratan cuestiones sociales, políticas y eclesiásticas.,
Fe, razón y revelación
Las primeras proposiciones rechazan doctrinas que identifican a Dios con el universo, niegan su acción en el mundo o atribuyen a la razón humana autonomía absoluta respecto de Dios. También censuran la idea de que la revelación sea imperfecta y avance indefinidamente al compás de la razón, así como las tesis que reducen los milagros y los misterios cristianos a invenciones o productos de la filosofía.
El apartado dedicado al racionalismo aborda la pretensión de que la razón natural pueda juzgar por sí sola todos los dogmas y de que la filosofía deba quedar al margen de cualquier autoridad religiosa. También incluye la tesis de que las decisiones de la Santa Sede obstaculizan el progreso científico y que la Iglesia no debe juzgar los errores filosóficos.
Religión y sociedad
El apartado sobre indiferentismo y latitudinarismo incluye la proposición de que cada persona puede abrazar y profesar la religión que, guiada por la razón, considere verdadera. El catálogo la vincula con posiciones que prescinden de la revelación y de la pretensión de una verdad religiosa objetiva.,
En materia social, el documento examina afirmaciones sobre la familia, la educación y la autoridad del Estado. Entre las tesis censuradas figura que los derechos de los padres sobre los hijos, incluido el derecho a educarlos, dependan exclusivamente de la ley civil. También aparecen proposiciones que atribuyen al poder estatal el control exclusivo de las escuelas públicas.,
Iglesia y poder civil
El catálogo aborda la relación entre la Iglesia y la autoridad civil, así como la autonomía de las instituciones eclesiásticas. Las cuestiones educativas forman parte de ese debate: algunas proposiciones presentan como legítima la educación juvenil separada de la fe católica y de la autoridad de la Iglesia.,
Entre las proposiciones más conocidas, la número 80 censura la afirmación de que el pontífice romano puede o debe reconciliarse con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna. La formulación ha suscitado dificultades porque el catálogo enuncia la tesis condenada en positivo, sin ofrecer en esa misma frase una explicación completa de sus límites y contexto.