El Hermano Roger Schutz, fundador de Taizé, mantuvo una relación cercana y respetuosa con la jerarquía de la Iglesia Católica, especialmente con los Papas. Esta relación subraya el reconocimiento de la Iglesia Católica a la labor ecuménica de Taizé.
Juan Pablo II y Taizé
El Papa Juan Pablo II expresó en varias ocasiones su alegría y aprecio por la Comunidad de Taizé y su trabajo con los jóvenes. En un discurso de 1982, el Papa Juan Pablo II se mostró «feliz y conmovido» al ver a tantos jóvenes reunidos en Roma por iniciativa de Taizé, destacando su entusiasmo y disposición a seguir las inspiraciones del Espíritu de Dios en un clima de oración. Agradeció al Hermano Roger por sus «palabras sinceras y sugerentes» y animó a los jóvenes a ser «ardientes mensajeros del Evangelio»,.
En 1987, Juan Pablo II recordó su visita pastoral a Taizé, afirmando que compartía la confianza y la esperanza del Hermano Roger en Dios y en los jóvenes,. El Papa animó a los jóvenes peregrinos de Taizé a ser «peregrinos de confianza» en sus vidas diarias, trabajando por la reconciliación y la paz en sus comunidades, familias y parroquias. Subrayó la importancia de acoger a Cristo, amarlo en la comunión de la Iglesia y ponerse a disposición de Cristo para servir a los hermanos y hermanas. La vocación del Sucesor de Pedro, como la de los obispos, es servir a Cristo para lograr «la comunión en la unidad, en la profesión de una sola fe, en la celebración común del culto divino, en la concordia fraterna de la familia de Dios».
Benedicto XVI y la Comunión con Taizé
El Papa Benedicto XVI también mantuvo una profunda conexión con el Hermano Roger y la Comunidad de Taizé. Tras el trágico fallecimiento del Hermano Roger en 2005, Benedicto XVI expresó su «profundo dolor» y compartió una carta conmovedora que había recibido del fundador de Taizé el día anterior a su muerte. En esta carta, el Hermano Roger le comunicaba su intención de decirle que estaban «en comunión con usted y con los que se han reunido en Colonia» y que la Comunidad de Taizé deseaba «caminar en comunión con el Santo Padre». El Papa Benedicto XVI confió el alma del Hermano Roger a la bondad y el amor eterno del Señor, y lo presentó como un «fiel servidor» que había alcanzado la alegría eterna.
Benedicto XVI también reconoció la oración por la unidad como la ruta principal para el ecumenismo, lo que permite a los cristianos mirar a Cristo y a la unidad de su Iglesia con nuevos ojos. Destacó que el diálogo verdadero no solo implica palabras, sino también escucha, encuentro y relación, lo que lleva a una comprensión más profunda y a una transformación del ser cristiano.
Francisco y el Camino Sinodal con Taizé
El Papa Francisco ha continuado la tradición de apoyo a la Comunidad de Taizé y su compromiso ecuménico. En una vigilia de oración ecuménica en 2023, el Papa Francisco agradeció a la Comunidad de Taizé por su iniciativa y saludó con afecto a los líderes y delegaciones de diferentes tradiciones cristianas, así como a los jóvenes presentes. Subrayó la importancia de caminar juntos («Syn-odos»), no solo como católicos, sino como todos los cristianos bautizados, todo el Pueblo de Dios, porque «solo el todo puede ser la unidad de todos».
El Papa Francisco enfatizó que todos los esfuerzos para lograr la plena unidad deben seguir el camino de San Pablo, descentralizando las propias ideas para escuchar la voz del Señor y darle espacio para tomar la iniciativa. Hizo referencia al Abate Paul Couturier, pionero del movimiento ecuménico, quien oraba por la unidad de los cristianos «como Cristo lo quiere y de acuerdo con los medios que Él quiere». El Papa destacó la necesidad de una conversión del corazón para el ecumenismo, citando el Concilio Vaticano II: «No puede haber ecumenismo digno de este nombre sin conversión interior» (Unitatis Redintegratio, 7). La oración conjunta, el servicio mutuo y el crecimiento en el amor recíproco son elementos esenciales en este camino.